Socorristas volvieron a escuchar signos de vida en el Kursk

Dramática se ha vuelto la situación de los 118 tripulantes que viajaban en el submarino hundido en el Mar de Barents. Transcurrido casi una semana desde el accidente, y en una oscuridad absoluta, recién este sábado arribarán a las costas de Noruega las maquinarias que podrían salvar la vida de los marinos que aún queden con vida.

17 de Agosto de 2000 | 17:05 | Mauricio Campusano, El Mercurio Electrónico
El Comandante ruso de la Flota del Norte Vyatsheslav Popov, señaló que se volvió a escuchar golpes al interior del Kursk SANTIAGO.- Luego de seis días de permanecer hundidos a 108 metros de profundidad en el Mar de Barents, las autoridades rusas dieron una luz de esperanza de rescatar con vida a más de algún tripulante del submarino nuclear "Kursk". La buena noticia fue dada a conocer por el comandante ruso de la Flota del Norte, Vyatsheslav Popov, quien indicó que tras un día de no haber escuchado golpes en el casco de acero del submarino, las llamadas de auxilio se sintieron al acercerse la tripulación de una cápsula de rescate que trabaja sin resultados positivos hasta el momento.

Desde esta mañana al menos cinco buques y dos sumergibles de la armada moscovita se encuentran navegando la zona del accidente (paralelo 38), mientras se espera para este sábado la llegada de la ayuda internacional, encabezada por Inglaterra. El hecho que Rusia no haya admitido inmediatamente la emergencia del submarino, ha causado diversas críticas de la comunidad internacional sobre la actitud asumida por las autoridades, pues habrían rememorado las viejas prácticas de la "Guerra Fría", en la cual se decían verdades a medias para no admitir su ignorancia total al respecto.

Con 118 tripulantes a bordo, ni las autoridades rusas ni los organismos especializados en el tema han podido dilucidar aún las verdaderas causas que provocaron que este submarino de 154 metros de largo y 13.000 toneladas de peso, encallara en el fondo marino de las costas de Noruega. Después de confusas explicaciones y de dar a conocer diversas teorías, esta mañana el viceprimer ministro ruso Iliá Klebánov declaró que el "Kursk habría chocado con un objeto exterior no identificado de gran tonelaje", descartando de paso, eso sí, cualquier emergencia radiactiva al afirmar que "el reactor nuclear no se desplazó de su nicho, pues los sistemas de emergencia respondieron con precisión y lo apagaron".

A pesar de la vaga, pero oficial explicación del mando ruso, informes emanados de la marina norteamericana revelaron que la causa de que el Kursk se encuentre en el fono del mar se debe a la dos explosiones, una de ellas de probablemente de un torpedo.

De ser cierta esta teoría, los mismos informes indican que al menos 82 hombres de la tripulación (70%) habrían perdido la vida. Las probabilidades de rescatar a los sobrevivientes, si es que efectivamente los hay, son escasas a medida que transcurre el tiempo. Sin energía eléctrica, con un frío que sobrepasa por mucho los grados bajo cero y a 108 metros de profundidad, es difícil especular en qué estado sacaran los cuerpos de los marinos rusos...eso si es que alguna vez pueden hacerlo.
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