Las deportaciones entre Eritrea y Etiopía crean drama humanitario

La continua expulsión de etíopes de Eritrea y de eritreos de Etiopía amenaza con provocar un nuevo drama humanitario en el "Cuerno de Africa", tras la firma del acuerdo de paz con que ambos países pusieron fin a una sangrienta guerra fronteriza de dos años que causó decenas de miles de muertos.

19 de Agosto de 2000 | 04:42 | EFE
ADDIS ABEBA.- La continua expulsión de etíopes de Eritrea y de eritreos de Etiopía amenaza con provocar un nuevo drama humanitario en el "Cuerno de Africa", tras la firma del acuerdo de paz con que ambos países pusieron fin a una sangrienta guerra fronteriza de dos años que causó decenas de miles de muertos.

Desde que finalizó en junio pasado el conflicto, que estalló en mayo de 1998, Eritrea deportó alrededor de 20.000 etíopes y Etiopía hizo lo propio con unos 70.000 eritreos, según portavoces de las organizaciones humanitarias que operan en la región.

El periódico "Ethiopian Herald", que cita una declaración del Ministerio etíope de Asuntos Exteriores, indica que casi 8.000 etíopes han sido expulsados desde mediados de julio por las autoridades del país vecino.

Según "Ethiopian Herald", la mayoría de los deportados fueron obligados a cruzar la frontera atravesando áreas sembradas con minas y también a vadear ríos profundos.

El rotativo añade que las autoridades de Asmara, la capital de Eritrea, están deportando a etíopes sin informar previamente a Addis Abeba o al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que tiene a cargo las repatriaciones entre los dos países.

En declaraciones a la televisión etíope, algunos de los deportados afirmaron haber sido golpeados y robados por soldados eritreos y que muchos de sus compañeros, en su mayoría jóvenes, fueron separados del grupo y siguen en paradero desconocido.

"Ethiopian Herald" informa asimismo de que otros 7.000 etíopes se encuentran detenidos en la localidad de Damba, en el sur de Eritrea, en campamentos en los que viven "en condiciones inhumanas".

Addis Abeba ha advertido a Asmara de que desista de deportar a los etíopes a través de "rutas peligrosas" y utilice aquellas acordadas por ambos gobiernos y el CICR.

"El gobierno eritreo está socavando el acuerdo (de paz) firmado en Argel y demuestra nuevamente su desprecio por los derechos humanos", afirma la declaración gubernamental etíope.

No obstante, los eritreos han acusado a los mismos etíopes por las condiciones en que los conciudadanos de estos están siendo enviados de regreso a su país.

"El proceso de repatriación se ha visto dificultado desde el principio por el régimen etíope, que se niega a recibir de vuelta a sus ciudadanos", señala un comunicado del gobierno eritreo.

Añade que esa "falta de cooperación" de Etiopía no le ha permitido a Eritrea repatriar a los etíopes bajo la supervisión del CICR.

El plan acordado por la organización internacional y los dos países preveía que los deportados debían cruzar el río Mereb, que hace de frontera natural entre Etiopía y Eritrea, por Ksad-Ika, a unos cien kilómetros al sur de Asmara, pero Addis Abeba se negó el mes pasado a recibir a más de mil de sus ciudadanos y exigió un "cambio de itinerario".

El gobierno eritreo calificó el rechazo etíope de la ruta acordada como "cínico y falso" ya que, afirmó, las autoridades etíopes utilizaron el mismo camino para expulsar "sin ningún problema" a civiles eritreos de su territorio.

Aunque los dos países se avinieron formalmente a poner fin a las hostilidades causadas por la disputa fronteriza, sus relaciones continúan siendo muy tensas y, según algunos observadores, "cualquier excusa es buena para intercambiar críticas".

El conflicto armado tuvo como causa la falta de delimitación de la frontera común tras la independencia de Eritrea de Etiopía en 1993, evento que marcó el comienzo del recelo y las divisiones económicas entre ambas.
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