Juan Pablo II: "Creer es posible con la gracia de Dios"

Con la participación de alrededor de dos millones de jóvenes, se inició la ceremonia de la Vigilia de la Esperanza, en el Campus Universitario de Tor Vergata, a 12 kilómetros de Roma, la que fue presidida por Su Santidad Juan Pablo II.

19 de Agosto de 2000 | 21:43 | Orbe
ROMA.- Con la participación de alrededor de dos millones de jóvenes, se inició la ceremonia de la Vigilia de la Esperanza, en el Campus Universitario de Tor Vergata, a 12 kilómetros de Roma, la que fue presidida por Su Santidad Juan Pablo II .

En medio del escenario, se instaló una cruz de 36 metros de altura, construida especialmente para la Vigilia, cuyo significado es "Cristo viene a salvar al mundo".

La ceremonia fue dividida en tres partes, la primera en memoria de la Virgen, Apóstoles y Mártires de la Iglesia Católica, la segunda trató el tema de Cristo en la vida de los jóvenes, en la que el Santo Padre escuchó cuatro testimonios de peregrinos de Angola, Rumania, Estados Unidos e Italia.

Uno de los testimonios más significativos fue el tema de la pena de muerte, donde la italiana Estafanía Pireda, relató su propia experiencia con un condenado a muerte quien le pidió que si Dios lo perdona el sería el hombre más feliz del mundo.

Después de este significativo testimonio, un grupo de jóvenes interpretaron la canción de Violeta Parra, Gracias a la Vida, la cual fue coreada por toda la multitud.

La tercera parte fue la más importante basada en el evangelio de San Marcos, como símbolo de confesión de fe de San Pedro en nombre de todos los hombres.

Un llamado a persistir en su fe e ingresar al nuevo milenio diciendo "sí" a Jesucristo, formuló el Papa Juan Pablo II a los jóvenes del mundo.

En su mensaje, Juan Pablo II abordó con los jóvenes las dificultades de los apóstoles en su seguimiento y fidelidad a Jesucristo y dijo que los comprendía pues "también hoy creer en Jesús conlleva una opció y, no pocas veces, es como un nuevo martirio: martirio de quien, hoy como ayer, es llamado a ir contra la corriente para seguir al divino Maestro".

"Señor, es difícil. No hay que ocultarlo", dijo el Pontífice, quien pidió a los jóvenes vivir su fidelidad a Jesucristo en las situaciones de cada día''.

Pienso -precisó- en los novios, en los matrimonios jóvenes, en las relaciones entre amigos, en quienes quieren consagran su vida, "quienes quieren vivir unas relaciones solidarias y de amor en un mundo en el que parece prevalecer la lógica del provecho y del interés personal o de grupo".

"Queridos jóvenes del siglo que comienza diciendo si a Cristo decid si a todos vuestros ideales más nobles. No tengaís miedo de entregarnos a él. El os guiará, os dará la fuerza para seguirlo todos los días y en cada situación", concluyó el Papa.

Presencia de chilenos

En la multitudinaria ceremonia, mil jóvenes chilenos tuvieron el privilegio de ser ubicados tras el palco oficial, lugar donde se encuentran las autoridades eclesiásticas, a pocos metros del Santo Padre.

Para llegar al lugar del encuentro, los peregrinos tuvieron que caminar entre cinco y doce kilómetros bajo un intenso calor que bordeó los 38 grados.

Además, para evitar la deshidratración de los jóvenes, la organización italiana, proporcionó más de seis millones de litros de agua.
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