La guerrilla se rearmará para responder a Plan Colombia

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxista) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), las dos principales guerrillas del país que reúnen a más de 17.000 combatientes, han coincidido en anunciar que reforzarán su estructura bélica para responder al Plan apoyado por EE.UU.

07 de Septiembre de 2000 | 15:44 | AFP
BOGOTA.- Las guerrillas izquierdistas colocaron en el filo de la navaja al Plan Colombia del presidente Andrés Pastana, apoyado por Estados Unidos, al anunciar que se rearmarán para responder a esa estrategia.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxista) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), las dos principales guerrillas del país que reúnen a más de 17.000 combatientes, han coincidido en anunciar que reforzarán su estructura bélica para responder al Plan.

Según las dos agrupaciones insurgentes, el Plan es realmente una estrategia militar ideada para derrotarlas con la excusa de la lucha contra el narcotráfico.

El miércoles en Caracas, el jefe militar del ELN, Antonio García, reafirmó esa determinación al declarar que ellos también se colocarán en igualdad de condiciones para confrontar el componente militar del Plan Colombia.

Además, según García, mediante el Plan Estados Unidos está "oficializando su participación en el conflicto (colombiano) para posteriormente internacionalizarlo".

El pasado 30 de agosto el presidente Bill Clinton realizó una breve visita a Colombia en el caribeño balneario de Cartagena (norte) para oficializar su respaldo al Plan, al que Washington contribuirá con 1.300 millones de dólares, representados principalmente en equipamiento militar y entrenamiento.

Según Pastrana, que también busca la ayuda financiera de Europa para el Plan, que tendrá un costo total de 7.500 millones de dólares, de los cuales el estado colombiano aportará 4.000 millones, su iniciativa no sólo está orientada a incrementar la lucha contra el narcotráfico.

Asegura que también busca aclimatar un ambiente propicio para conseguir la paz con las guerrillas, reactivar la deprimida economía colombiana y aumentar la inversión social.

El mandatario colombiano, al defender la necesidad del Plan, ha dicho insistentemente que sólo cortándole a la guerrilla el flujo financiero que recibe del narcotráfico será viable un proceso de paz que ponga fin a casi cuatro décadas de sangrienta insurgencia armada.

Pero las FARC que niegan calquier vínculo con el narcotráfico pese a que sus frentes más poderosos se encuentran localizados en las zonas donde se concentran los mayores cultivos ilícitos, no sólo rechazan el Plan sino que han advertido que su implementación pondrá en riesgo las tratativas de paz que lleva a cabo desde hace 20 meses con el Gobierno.

El principal y más enérgico pronunciamiento que en ese sentido hicieron las FARC se remonta al pasado 24 de agosto, cuando anunciaron su determinación de incrementar su equipo bélico en respuesta al Plan.

"Lo único que tenemos para decir es que en la medida en que el Gobierno (colombiano), respaldado por el imperialismo norteamericano, se viene armando, no se puede esperar que nos quedemos con los brazos cruzados", dijo a la prensa en esa oportunidad el comandante rebelde Carlos Lozada.

El dirigente guerrillero, uno de los negociadores de paz de las FARC, advirtió que la aplicación del Plan "necesariamente va a desatar un escalonamiento del conflicto".

"Debido a ello, nosotros estamos en todo el derecho de adquirir el armamento que consideremos necesario para responder a esa arremetida del imperialismo", justificó.

Pero al parecer las FARC, que disponen en el sur del país de una zona de 42.000 km2 que Pastrana le entregó desde noviembre a su pleno dominio para posibilitar los diálogos de paz, ya empezaron a fortalecerse militarmente.

El miércoles fue interceptado y destruído un avión que según el comandante de la Fuerza Aérea de Colombia (FAC), general Hécto Velasco, ingresó al país procedente de Brasil cargado con municiones para las FARC.

Actualmente las autoridades de Perú y Colombia investigan un cargamento de 10.000 fusiles Kalashnikov procedentes de Jordania, que según el presidente peruano Alberto Furjimori terminaron en manos de las FARC.

Según el comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, general Fernando Tapias, esos casos "demuestran que las FARC siguen introduciendo armas y las están cambiando por droga".
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