Banzer insta a los campesinos a proseguir el diálogo

El Presidente boliviano exhortó a los líderes campesinos a no aprovechar la convulsión social y mantener el diálogo fuera del discurso racista que algunos dirigentes han esgrimido en los últimos días contra los llamados "karas" o blancos sin riquezas de las ciudades.

03 de Octubre de 2000 | 20:02 | AP
LA PAZ.- El Gobierno del Presidente Hugo Banzer abrió hoy un importante frente en la oposición al congregar en el Palacio de Gobierno para un diálogo a dirigentes campesinos, uno de los tres grupos laborales que virtualmente han paralizado al país en los pasados 15 días.

"Lo que se puede hacer se hace, lo que no se puede, se explica", dijo Banzer a los campesinos y miembros de su gabinete, reunidos desde la mañana en una ronda de negociaciones para buscar una salida a la crisis.

El Presidente exhortó a los líderes campesinos a no aprovechar la convulsión social y mantener el diálogo fuera del discurso racista que algunos dirigentes han esgrimido en los últimos días contra los llamados "karas", o blancos sin riquezas de las ciudades.

"No hay diferencias, todos tenemos que trabajar por la patria", dijo.

Señaló que el Gobierno tiene el propósito de poner en marcha un plan de desarrollo para el sector rural, particularmente el Altiplano, la región más pobre del país, que prevé la construcción de carreteras, escuelas y el inicio de un proceso de electrificación. "Pero las cosas no se pueden hacer de la noche a la mañana", agregó.

Entretanto, en los otros dos frentes el diálogo parecía inviable. Los productores de hoja de coca rechazaron una propuesta oficial, y los maestros han dado marcha atrás de un acuerdo que un sector de ellos logró el pasado fin de semana.

Los maestros rurales rechazaron el acuerdo que firmaron sus dirigentes el domingo pasado con el Ministerio de Educación por el cual suspendían la huelga indefinida que iniciaron hace más de dos semanas a cambio de recibir dos bonos extraordinarios.

Los maestros desconocieron a sus dirigentes y dijeron que mantendrán sus medidas de presión hasta que el Gobierno haya atendido los reclamos de todos los sectores en protesta.

Evo Morales, máximo dirigente de los cocaleros del Chapare, justificó su determinación ante la negativa gubernamental a autorizarles la siembra de más hoja de coca.

Los cocaleros exigían al Gobierno que les permita sembrar una superficie de 160 metros cuadrados a cada una de las 40.000 familias del Chapare, que cese la erradicación forzosa de plantaciones ilegales de la hoja, que en la región ascienden a 2.700 hectáreas, y que se deje de construir tres cuarteles militares allí.

El ministro de Gobierno, Guillermo Fortún, quien viajó ayer al Chapare para negociar con Morales, ofreció a los cocaleros dejar sin efecto la construcción de los cuarteles a cambio de que levanten sus medidas de protesta, pero rechazó las otras condiciones.

El funcionario anunció que si los cocaleros no aceptaban la propuesta fuerzas combinadas del ejército y la policía ingresarían al Chapare, 580 kilómetros al sudeste de aquí, a despejar la estratégica carretera Cochabamba-Santa Cruz, que está bloqueada desde hace 15 días.

Ante esa amenaza, Morales respondió que "los cocaleros opondrán resistencia".

La Iglesia Católica, que actúa como mediadora en el conflicto, pidió a ambas partes que hagan una pausa para planificar un nuevo encuentro.

Las conversaciones con los dirigentes campesinos, que mantienen bloqueadas otras importantes carreteras del país, entre ellas, las que conducen a Perú y Chile, se iniciaron hoy en medio de una amplia expectativa nacional.

El secretario ejecutivo de la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia, (CSUTCB), Felipe Quispe, quien inicialmente dijo que no asistiría a la cita, llegó al encuentro y planteó varias condiciones previas al inicio del diálogo.

Quispe, a quien sus bases llaman "El Mallku", (jefe cóndor), pidió al Gobierno que se comprometa a indemnizar a los familiares de los 11 muertos y más de 120 heridos que ocasionaron los enfrentamientos entre los bloqueadores y las fuerzas del orden.

El ministro Walter Guiteras, quien encabeza la comisión negociadora gubernamental, aceptó las condiciones a cambio de que los campesinos levantaran los bloqueos, lo que fue rechazado por Quispe.

La CSUTCB demanda la anulación del tratamiento en el Congreso de una ley de aguas, la modificación de la Ley que regula el uso y la concesión de tierras y otras normas. Quispe también pidió que el gobierno cesara la erradicación de cultivos ilegales de coca, pues, según dijo, el cultivo de coca "es parte de la ideología indígena".
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