EE.UU.: Bush y Gore combativos en debate final

Las discrepancias sobre los impuestos fueron el centro de las diferencias entre los dos candidatos. Bush dijo que todos los contribuyentes se merecen un alivio.

18 de Octubre de 2000 | 08:50 | Reuters
SAINT LOUIS.- El candidato presidencial demócrata Al Gore salió el martes a la ofensiva contra el republicano George W. Bush en su debate final de campaña, atacando a su contrincante en salud, educación e impuestos, en un esfuerzo por tomar la iniciativa en la campaña por la presidencia de Estados Unidos.

Sin embargo, con la frase "Yo puedo lograrlo", Bush acusó a Gore de ser un "gran derrochador" calcado en la tradición de la divisiva política de Washington.

Con una de las carreras presidenciales más cerradas de los últimos 40 años y a sólo tres semanas de las elecciones del 7 de noviembre, tanto Gore como Bush trataron de llegar a los votantes indecisos en su tercero y último debate de 90 minutos en la Universidad de Washington de la ciudad de Saint Louis, Missouri.

Cinco de seis analistas políticos entrevistados por Reuters poco después del debate dieron una clara victoria a Gore. El sexto dijo que Gore ganó en sustancia, pero Bush aún se las arregló para lucir más agradable.

"Gore ofreció claramente el mejor espectáculo, mientras que a Bush se le vio tropezando e incierto", dijo Gary Jacobson de la sede de San Diego de la Universidad de California.

Sin embargo, encuestas de las cadenas de televisión después del debate no mostraron una victoria clara para el candidato demócrata. Un sondeo de CBS favoreció a Gore 45-40 por ciento, mientras que otro de ABC dio un resultado empatado.

La cadena CNN dijo que espectadores entrevistados favorecían a Bush antes del debate 52 a 43 por ciento. Con un margen de 46 a 44 por ciento, expresaron que Gore hizo una mejor labor el martes por la noche.

PRESION SOBRE GORE

La presión caía particularmente sobre Gore, quien no había logrado impresionar a los votantes en los dos primeros debates y resbaló ligeramente en las encuestas.

Criticado por mostrarse muy condescendiente en el segundo debate, salió con furia esta vez, cayendo sobre Bush y desafiándolo a definir su posición en el proyecto sobre los derechos de los pacientes.

Bush, quien habló con suavidad en términos mesurados, se presentó repetidamente como un unificador que podría trabajar con republicanos y demócratas para aprobar leyes y romper el nudo político en Washington.

Sin embargo, el vicepresidente Gore argumentó que el gobernador de Texas llevaría al país al pasado.

"Si ustedes desean a alguien que cree que estábamos mejor hace ocho años y que ahora debemos retroceder al mismo tipo de políticas de entonces (enfatizando en los recortes de impuestos que favorecían a los ricos), entonces éste es su hombre", dijo señalando a Bush.

"Si desean a alguien que luchará por ustedes y luchará por reducciones de impuestos para la clase media, entonces su hombre soy yo. Y quiero serlo", agregó Gore.

La encuesta más reciente de Reuters/MSNBC mostraba una ligera ventaja para Bush de 44 a 43 por ciento. Otros sondeos colocaban a Bush al frente con pequeñas ventajas de dos a seis por ciento.

Sólo siete por ciento de los probables votantes han dicho que siguen indecisos. Otro 17 por ciento indicó que podrían cambiar de parecer antes del dá de las elecciones.

A diferencia de los dos debates anteriores que fueron un poco más formarles, en la sesión del martes participó una audiencia de unos 140 votantes indecisos que formularon preguntas.

Gore comenzó utilizando el escenario completo, acercándose al público cuando respondía las preguntas. Bush contestó a las preguntas directamente, pero se mantuvo cerca de las tribunas de los candidatos.

Bush cuestionó si Gore es totalmente confiable para ser presidente y lo dibujó como una criatura de un gobierno abultado, diciendo que el vicepresidente es "un gran derrochador".

Las discrepancias sobre los impuestos fueron el centro de las diferencias entre los dos candidatos. Bush dijo que todos los contribuyentes se merecen un alivio.

El encuentro comenzó con un momento de silencio en memoria del gobernador demócrata de Missouri, Mel Carnahan, quien murió junto a su hijo y un asesor de campaña en un accidente aéreo el lunes por la noche.
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