Barak impone "pausa" al proceso de paz en Medio Oriente

El Premier israelí rechazó este domingo "absolutamente el lenguaje de la violencia usado en la cumbre árabe de El Cairo" y confirmó que impondrá una "pausa" al proceso de paz y que trabajará por constituir un "Gobierno de emergencia nacional". Ante ello, Arafat declaró que "Barak puede irse al infierno".

22 de Octubre de 2000 | 18:06 | ANSA
JERUSALN.- El Premier israelí Ehud Barak rechazó este domingo "absolutamente el lenguaje de la violencia usado en la cumbre árabe de El Cairo" y confirmó que impondrá una "pausa" al proceso de paz y que trabajará por constituir un "Gobierno de emergencia nacional".

Si las decisiones adoptadas en la cumbre no satisficieron completamente a los palestinos, que esperaban medidas operativas muchos más severas contra Israel, las reacciones en este país fueron hoy bastante confusas.

Al comienzo, el responsable de Información Nahman Shai "apreció" la "sabiduría" del Presidente egipcio Hosni Mubarak por haber evitado que se adoptara una resolución "mucho peor" para Israel que la que realmente se aprobó en la cumbre y ponderó el papel moderador de Jordania.

Esta posición no se modificó, pero el tono de los juicios israelíes fue haciéndose cada vez más severo, hasta que la oficina del Premier comunicó por escrito rechazar las amenazas y "condenar el llamamiento (de los líderes árabes) a proseguir la violencia contra Israel".

Tras afirmar que Israel quiere llegar a un acuerdo negociado y exhortar a los palestinos "a cesar enseguida la violencia", Barak advertía que su país no iba a buscar la paz "bajo la presión de la violencia y no a cualquier precio".

Más severo resultó un comunicado posterior de la Cancillería, dirigida por Shlomo Ben Ami, en el cual se afirma que las decisiones de la cumbre "tergiversan la realidad, ignoran la voluntad de paz de Israel y atacan los esfuerzos de paz".

Del mismo modo, el documento "rechaza absolutamente la propuesta (de la cumbre) para que se cree una comisión internacional de investigación bajo el patrocinio de la ONU y para que se introduzca una fuerza internacional en los territorios".

Por lo referente a la solicitud árabe de un tribunal internacional que indague supuestos "crímenes de guerra" israelies, la Cancillería escribió que "ni siquiera es digna de tomarse en consideración".

Cuando Barak anunció al Gobierno que quería imponer una pausa al proceso de paz, fue criticado como algunos ministros, como el ex premier Shimon Peres, uno de los artífices de los acuerdos de Oslo con los palestinos, y el titular de Justicia Yosi Beilin.

El mismo Ben Ami advirtió que Israel "no puede permitirse actuar sin una opción diplomática".

Respondió a las declaraciones de Barak el mismo Presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Yasser Arafat. "Barak -dijo Arafat- puede irse al infierno. Le guste o no le guste, los palestinos seguirán la marcha hacia Jerusalén, que será la capital del Estado independiente de Palestina".

El embajador de Estados Unidos en Israel, Martin Indyk, advirtió públicamente a israelíes y palestinos a no dejarse tentar por iniciativas unilaterales que ineluctablemente provocarían la reacción de la otra parte y empeorarían la situación.

Con referencia al Gobierno de unidad nacional, Barak consideró que semejante formación "tratará de llegar a la paz israelo-palestina, aunque quizá haya diferencias de énfasis y de matiz".

Se supone que la constitución de este gobierno, del cual debería formar parte el líder de la derecha y del Likud Ariel Sharon, es cuestión de días, aunque en los respectivos partidos haya muchas resistencias a constituirlo.
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