Israel autorizó la reapertura del aeropuerto palestino de Gaza

Se acordó que en las instalaciones del aeropuerto no entrarán personas armadas, ni policías palestinos ni soldados o personal civil israelí. Además, sólo se realizarán vuelos diurnos.

24 de Octubre de 2000 | 07:54 | EFE
GAZA.- Israel autorizó hoy la reapertura del aeropuerto palestino de Gaza después de alcanzar un acuerdo en una reunión celebrada anoche entre responsables de seguridad palestinos y de la Aviación Civil israelí.

En ella se acordó que en las instalaciones del aeropuerto no entrarán personas armadas, ni policías palestinos ni soldados o personal civil israelí.

El aeropuerto de Gaza ya ha sido cerrado al tráfico aéreo en dos ocasiones este mes en represalia por la Intifada palestina en los territorios de Gaza y Cisjordania.

El último cierre, ordenado el lunes por la mañana, se debió precisamente a que policías palestinos entraron en las instalaciones con sus armas, según alegó Israel.

El aeropuerto de Gaza, que fue inaugurado en 1998 gracias a la ayuda internacional, es "zona A", es decir, está bajo pleno control de seguridad israelí, pues este país controla las fronteras externas del territorio palestino.

En la reunión se acordó también que sólo habrá vuelos diurnos, pues Israel alegó que hace unas semanas un autobús que trasladaba de noche a los empleados israelíes del aeropuerto fue atacado a disparos por palestinos.

Según lo acordado por los responsables de ambas partes, el aeropuerto funcionará todos los días del año, excepto uno, el de la gran fiesta judía del Yom Kippur, cuando todo Israel se paraliza.

Barak continúa gestiones para atraer al Likud

Por su parte, el Primer Ministro israelí, Ehud Barak, continúa sus gestiones para crear un Gobierno amplio de emergencia que haga frente a la crisis creada por la Intifada palestina, y hoy martes seguirá negociando con el Likud y otros grupos políticos a pesar de la oposición en gran parte de su partido Laborista.

Fuentes de la oficina de Barak indicaron que el Primer Ministro espera poder anunciar la creación de un ejecutivo de emergencia para el próximo jueves, aunque para ello tendrá que llegar antes a un acuerdo con el principal bloque opositor, el Likud, cuyo líder, Ariel Sharón, no se lo está poniendo fácil.

El "halcón" derechista odiado por los árabes, cuya visita a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén hace casi un mes provocó la actual revuelta palestina y la espiral de violencia, le ha puesto a Barak duras condiciones para aceptar integrar ese Gobierno de unidad nacional.

Sharón exige tener derecho de veto sobre las decisiones políticas, en especial en las referentes al proceso de paz, y ocho carteras para su partido, en consonancia con la fuerza parlamentaria del Likud.

Sharón y Barak no consiguieron ayer ponerse de acuerdo en los términos que permitirían crear un Gobierno de unidad nacional, pues el líder del Likud quiere una integración plena que le permita influir en eventuales decisiones referentes al proceso de pacificación con los palestinos.

El grupo parlamentario del Likud se reunirá este mediodía para escuchar a Sharón y decidir si aprueba la continuación de las negociaciones, en medio de crecientes diferencias entre los partidarios y los que se oponen a formar Gobierno con los laboristas y otros grupos políticos.

El ex Primer Ministro y ex líder del Likud, Benjamin Netanyahu, quien tras verse liberado de una investigación por corrupción sopesa su vuelta a la política, dijo que apoya la creación de un Gobierno de emergencia nacional pero sólo por un periodo limitado, "para hacer frente a los ataques del enemigo".

Netanyahu manifestó que va a acudir a la reunión del Likud para exponer su opinión de que un Gobierno de unidad por tiempo indefinido iría en contra de los intereses del Likud, pues permitiría a Barak la firma de un acuerdo de paz con el Presidente palestino, Yasser Arafat, a espaldas del partido derechista.

Barak ha declarado un "tiempo muerto" en las negociaciones de paz con los palestinos, pero sin fecha tope, y Sharón y la derecha le acusan de querer jugar dos cartas al mismo tiempo: salvar su ejecutivo minoritario con la alianza con la derecha, pero no cerrar del todo las puertas a las negociaciones de paz en los términos acordados en Camp David.

Para Sharón y la derecha en general, Barak hizo a Arafat en esa cumbre, en julio pasado, concesiones inaceptables, como ofrecerle algunos barrios de Jerusalén Este para un futuro Estado palestino.

"Hay que dejar al pueblo decidir entre dos caminos: uno basado en renuncias continuas, y otro en la rehabilitación de nuestra fuerza disuasoria y nuestro poderío", declaró Netanyahu al subrayar que sólo acepta un Gobierno de unidad por unos meses mientras dure la crisis, pero que en caso contrario se debe ir a elecciones anticipadas.

Barak también mantendrá hoy reuniones con los líderes del partido laico Shinui, el ultranacionalista Mafdal, y el Judaísmo de la Biblia.

Anoche, el líder pacifista Yosi Sarid, de Meretz, dijo a Barak que ve pocas posibilidades de que su partido se una a un Gobierno de emergencia con el Likud.

Barak, por su parte, ha tenido que hacer grandes esfuerzos para vender la idea de una alianza con el Likud a su ejecutivo.

En una reunión con ministros laboristas, Barak les dijo que "Sharón es mucho más moderado de lo que parece" y que incorporarle al Gobierno no significará el final del proceso de paz.

El Primer Ministro israelí aseguró que Sharón no es la misma persona que hace unos años y que el Likud "está dispuesto ahora a más compromisos que Meretz hace seis años".
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