Perú busca salida a crisis institucional bajo fuerte presión militar

Mientras la vuelta de Valdimiro Montesinos desató una nueva crisis política en Perú, el Presidente Alberto Fujimori intenta demostrar que está todo en calma, asegurando que "el tiene el control de los militares". La presencia del ex asesor presidencial ha provocado un retroceso de las conversaciones que pretenden lograr la democratización del país, pues los militares están presionando para lograr una amnistía por su actuación durante la década.

24 de Octubre de 2000 | 15:16 | Reuters
LIMA.- El Presidente Alberto Fujimori intenta este martes superar la crisis desatada en Perú con el regreso de Vladimiro Montesinos, un ex asesor presidencial acusado de corrupción y violaciones a los derechos humanos.

Fujimori, cuya capacidad de mando ha sido puesta en tela de juicio, declaró que tiene "el control de las fuerzas armadas", abriendo un interrogante sobre si realmente gobierna o está sujeto al designio de los militares, a través de Montesinos.

Mientras se desconoce el paradero del ex asesor, quien regresó el lunes de Panamá tras un mes de infructuosa gestión para lograr un asilo político, Fujimori permanecía en un cuartel militar evaluando la crisis, según informes de prensa.

Analistas dijeron que la llegada a Lima del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, programada para la noche del martes, puede ayudar pero no existen demasiadas esperanzas.

"Este retorno (de Montesinos) pone seriamente en riesgo la estabilidad democrática del Perú", dijo el director de la Comisión Andina de Juristas, Diego García Sayán. "Hoy la estabilidad pasa por acuerdos políticos que tienen que conducirse por el consenso".

El regreso de Montesinos ocurrió cuando el gobierno intenta asegurar una amnistía para militares y funcionarios acusados de violar los derechos humanos y de estar involucrados con el narcotráfico.

Montesinos, un ex capitán expulsado del ejército por vender información secreta de Estado, es acusado de haber dirigido durante 10 años escuadrones de la muerte, torturas, espionaje telefónico y hostigamiento desde los servicios secretos de Perú.

El ex asesor ha sido además vinculado con el narcotráfico, pues fue abogado de grandes capos de la droga. El primer vicepresidente, Francisco Tudela, renunció el lunes al cargo por estar en desacuerdo con el intento oficial de condicionar las elecciones anticipadas al perdón para los militares.

Para el presidente del Colegio de Abogados, Martín Belaúnde, Fujimori ha dejado de ser el presidente de Perú y es un "rehén de las fuerzas armadas" por el vasto poder que ostenta Montesinos en la cúpula militar.

"Estamos en un golpe de estado amelcochado" (disfrazado), afirmó, tras poner en duda incluso que las elecciones anticipadas para el 2001 puedan realizarse en abril ante la gravedad de la crisis.

Según Belaúnde, la salida a la crisis estará "en la mesa de negociación en los cuarteles" y no en los círculos políticos.

Perú fue sacudido en septiembre por la difusión de una videocinta que mostró a Montesinos en presunto soborno a un legislador para afiliarlo al oficialismo, lo que obligó a Fujimori a replegarse tras una década en el poder.

Fujimori, de 62 años, llamó a elecciones anticipadas y recortó su mandato de cinco años a uno, hasta julio de 2001.

El general retirado del ejército, Daniel Mora, dijo que Fujimori busca demostrar que él tiene el poder pese a que, en la calle, los peruanos dudan abiertamente de eso.
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