OEA intenta relanzar diálogo democrático en Perú

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, intentará restablecer el diálogo entre gobierno y oposición en Perú, en medio de una profunda crisis por el retorno del ex asesor Vladimiro Montesinos.

25 de Octubre de 2000 | 09:36 | ORBE
LIMA.- El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, intentará restablecer el diálogo entre gobierno y oposición en Perú, en medio de una profunda crisis por el retorno del ex asesor Vladimiro Montesinos.

Gaviria buscará superar el ambiente de tensión que vive Perú, en medio de rumores de golpe de Estado, reuniones urgentes de sectores políticos y diplomáticos, y manifestaciones de protesta en las calles.

El secretario general llegó acompañado por el embajador de Canadá ante la OEA, Peter Boehm, luego que la oposición reclamara una mediación del organismo interamericano ante el sorpresivo retorno de Montesinos, ex jefe de facto del Servicio Nacional de Inteligencia.

Montesinos, quien huyó hace un mes de Lima tras un escándalo de corrupción que llevó al Presidente Alberto Fujimori a acortar su tercer mandato de cinco años, regresó en forma sorpresiva el lunes, ante la demora de Panamá a responder un pedido de asilo político.

El retorno del ex asesor presidencial, a quien se atribuyen nexos con sectores del Ejército proclives a un golpe de Estado, indignó a grupos de la oposición que reclaman su enjuiciamiento por enriquecimiento ilícito y corrupción, entre otros cargos.

La tensión se agudizó ante las versiones de que el gobierno intenta condicionar la continuación del diálogo y la fijación de la fecha para las nuevas elecciones a la promulgación de una amnistía para militares y funcionarios del régimen de Fujimori.

Al llegar el martes a Lima, Gaviria expresó su preocupación por el influjo negativo que pueda ejercer Montesinos en la vida democrática del país andino, al haber sido el hombre más influyente del régimen del Presidente Alberto Fujimori.

El retorno de Montesinos agudizó la peor crisis de Perú de la última década, al precipitar la renuncia del primer vicepresidente de la República, Francisco Tudela, así como protestas callejeras en el país y la interrupción del diálogo entre la oposición y el gobierno.

En una reunión sostenida el martes con los embajadores de los países miembros de la OEA y el secretario permanente del organismo en Perú, Eduardo Latorre, la oposición rechazó el condicionamiento de las elecciones a la ampliación de la amnistía de 1995.

El gobierno propuso el domingo un acuerdo para incluir en las leyes de amnistía, dictadas para militares y policías implicados en excesos en la lucha contrainsurgente, al contexto del combate a las drogas y actos posteriores al golpe institucional del 5 de abril de 1992.

El líder opositor Alejandro Toledo calificó dicha iniciativa como "un chantaje", porque "condiciona a la amnistía el avance en los 29 puntos propuestos por la misión especial de la OEA para contribuir al fortalecimiento democrático en el Perú".

En tanto, Fujimori, quien negó que exista un resquebrajamiento del orden constitucional y aseguró que tiene el control de las Fuerzas Armadas, realizó el martes un sorpresivo viaje al interior del país, acompañado por altos mandos militares.

El mandatario, quien se reunió por la noche con diplomáticos estadunidenses, recibió horas antes, en la sede del Ejecutivo, a los comandantes generales del Ejército y la Fuerza Aérea, así como al ministro de Defensa, Carlos Bergamino.

Por su parte, el Consejo de Ministros expresó su respaldo sin condiciones al Presidente Fujimori ante la difícil situación política, informó la ministra de la Mujer, Luisa María Cuciliza.

El alcalde de Lima, Alberto Andrade, sostuvo que el recorrido de Fujimori por instalaciones militares pretende demostrar que no hay peligro de golpe de Estado, pero "hace pensar que (Fujimori) sigue dependiendo de la cúpula militar".

Desde el pasado lunes y hasta la madrugada de este martes, Fujimori realizó inspecciones al Fuerte Tarapacá, el cuartel Alfonso Ugarte y la Base Militar de las Palmas, donde se encuentra el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), en proceso de desactivación.

La visita de Fujimori se produjo luego de que Montesinos abrió una nueva controversia, al asegurar en declaraciones a la prensa local que el gobierno y las autoridades de la lucha contrainsurgente planeaban fusilar en 1992 al líder rebelde Abimael Guzmán.

El general peruano Antonio Ketín Vidal, ex jefe de la Dirección Nacional Contra el Terrorismo (Dincote) peruana, negó la versión sobre el presunto plan para fusilar a Guzmán, líder del grupo rebelde Sendero Luminoso, capturado en septiembre de 1992.

La política de la Dincote se mantuvo "dentro del marco de la ley y respeto a los derechos humanos, excluyendo cualquier sugerencia a usar otros métodos violentos", dijo Vidal, en respuesta de la supuesta orden de fusilamiento contra Guzmán.

Vidal, quien dirigió el equipo de agentes que capturó el 12 de septiembre de 1992 a Guzmán, negó haber tenido conocimiento de alguna orden de fusilamiento contra el dirigente rebelde mientras estuvo recluido en la sede principal de la Dincote.

El militar, sin embargo, no descartó que haya existido alguna intención de ese tipo cuando el líder guerrillero, quien purga una condena a prisión perpetua por terrorismo y traición a la patria en la base naval del Callao, fue trasladado a otra dependencia militar.

El ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Fernando de Trazegnies, mostró también su desacuerdo con el retorno al país de Montesinos, mientras que su cartera rechazó haber gestionado el retorno del ex asesor de inteligencia.
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