Hillary Clinton fue elegida senadora por Nueva York

En una histórica contienda -la primera en la historia de Estados Unidos en que una primera dama postula a un cargo de elección pública-, la candidata demócrata derrotó al congresista republicano Rick Lazio, de 42 años.

07 de Noviembre de 2000 | 23:15 | AFP
NUEVA YORK.- Humillada públicamente por los escándalos sexuales de su esposo, el Presidente Bill Clinton, y salpicada por líos judiciales, Hillary Clinton hizo historia y logró una dorada venganza, al convertirse este martes en senadora por el Estado de Nueva York.

En una histórica contienda -la primera en la historia de Estados Unidos en que una primera dama postula a un cargo de elección pública-, la candidata demócrata derrotó al congresista republicano Rick Lazio, de 42 años.

Una ironía de la historia es que Hillary empezó a aspirar a suceder al senador demócrata Daniel Patrick Moynihan en febrero del año pasado, en plena saga político-sexual que sacudió la Casa Blanca, a raíz de la relación del Presidente con la pasante de la Casa Blanca, Monica Lewinsky.

El mismo día que el Senado votaba sobre si abrir un proceso para destituir a Clinton, la esposa humillada discutía su eventual candidatura senatorial con el veterano político de Nueva York, Harold Ickes, quien fue jefe adjunto de gabinete de la Casa Blanca, durante el primer periodo presidencial de Bill Clinton.

Cinco meses después, en julio del año pasado, Hillary Clinton empezó una "gira para escuchar" a los neoyorquinos, rodeada siempre por decenas de periodistas, que la veían todavía como la estoica y humillada esposa del jefe de la Casa Blanca.

Pero, en cuestión de pocos meses, Hillary emergió como una estrella independiente del mundo político estadounidense, saliendo de la sombra de su esposo Bill, a quien siempre apoyó, sin jamás lanzarse a buscar un cargo público por sus propios méritos.

En enero de este año, Hillary, una abogada y metodista practicante, se mudó a una mansión neocolonial que la pareja presidencial compró en 1,7 millones de dólares, en Chappaqua, condado de Westchester.

En ese momento, todos esperaban que el rival de Hillary sería el alcalde republicano de Nueva York, Rudolph Giuliani, y que la batalla entre ellos dos sería un verdadero "duelo de titanes".

Pero Giuliani un animal político por excelencia que habría estado a la altura de Hillary Clinton, se retiró de la contienda en mayo pasado, por motivos de salud y tras anunciar que se separaba de su esposa y que tenía una nueva "buena amiga".

Y la primera dama tuvo como contrincante, en vez del despiadado y astuto Giuliani, a un joven congresista, prácticamente desconocido en Nueva York, cuyo principal mérito era el de ser el rival de Hillary, por lo que logró amasar un botín de guerra considerable, que fluyó de todos los Estados del país.

La principal carta que manejó Lazio en su campaña fue la de ser un verdadero neoyorquino, en contraste con Hillary, una "paracaidista" en este estado, y que, según los republicanos, quiere utilizar la curul senatorial para lanzarse a la conquista de la Casa Blanca, en el 2004.

Pero los neoyorquinos no opinaron igual este martes, al elegir a la primera dama saliente de Estados Unidos para que los represente en el Senado.

Para Hillary, atrás quedaron la pesadilla de Mónica Lewinsky, el escándalo inmobiliario de Whitewater o el fracaso de su intento de reformar el sistema de salud en 1994.

De hoy en delante, Hillary vuela con sus propias alas, y tiene frente a ella horizontes políticos abiertos.
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