Francia: Temen suicidios de campesinos por mal de la vaca loca

La nueva señal de alarma por la presencia del mal de la Vaca Loca en Francia derivó en un temor de las autoridades por una generalizada ola de suicidios entre los campesinos, seriamente afectados por la crisis económica derivada de la caída en los mercados ganaderos.

12 de Noviembre de 2000 | 22:31 | ANSA
PARIS.- La nueva señal de alarma por la presencia del mal de la Vaca Loca en Francia derivó en un temor de las autoridades por una generalizada ola de suicidios entre los campesinos, seriamente afectados por la crisis económica derivada de la caída en los mercados ganaderos.

"Estamos al borde del abismo", advirtió Luc Guyau, presidente de la FNSEA, el más importante sindicato de agricultores.

En ese marco de desesperación, Guyau propuso días atrás sacrificar a todas las cabezas de ganado nacidas antes del primero de julio de 1996, un total de un millón y medio, pero el gobierno de Lionel Jospin rechazó la iniciativa.

"No serviría de nada y, además, sería demasiado costoso", replicó, pero tampoco anunció medidas concretas para erradicar el mal que sólo en el año 2.000 ya registró 92 casos comprobados.

Bajo fuertes presiones del presidente, Jacques Chirac, y de prominentes dirigentes de los Verdes, el gobierno de Jospin se prepara para anunciar una veda total para las harinas de origen animal, teóricamente prohibidas para la alimentación del ganado desde 1990 pero, de hecho, muy usadas en la actualidad.

En tanto, una encuesta publicada hoy por el dominical parisino Journal de Dimanche indica que el 70 por ciento de los franceses está "inquieto" por los peligros que representa el mal de la Vaca Loca, y una abrumadora mayoría se muestra de acuerdo con la actitud alarmista de Chirac, contrapuesta con la cauta y racional de Jospin.

En la última semana, el mercado ganadero -en torno al cual se mueven unos 350.000 puestos de trabajo en sectores rurales- cayó un 40 por ciento y las perspectivas para el corto plazo insinúan que se profundizará la crítica situación.

La crisis traerá aparejada -según estiman analistas locales- una sensible caída en los precios y, peor aún, comienzan a circular versiones sobre restricciones a las importaciones por parte de los tradicionales compradores de carne francesa: España, Rusia e, incluso, Italia.
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