Otro viernes sangriento en Medio Oriente

La Intifada (revuelta palestina), que estalló el 28 de setiembre último, entró este viernes en su octava semana con tres víctimas en Cisjordania (en Hebrón, Halhul y Kalkiliya), y otra en Karni, punto de paso entre Israel y la franja de Gaza.

17 de Noviembre de 2000 | 15:56 | AFP
JERUSALEN.- Cuatro palestinos resultaron muertos durante enfrentamientos este viernes con el ejército israelí en los territorios palestinos, después de la orden dada por el Presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, de no disparar contra objetivos israelíes.

La Intifada (revuelta palestina), que estalló el 28 de setiembre último, entró este viernes en su octava semana con tres víctimas en Cisjordania (en Hebrón, Halhul y Kalkiliya), y otra en Karni, punto de paso entre Israel y la franja de Gaza.

Con estas nuevas muertes asciende a 241 el número de víctimas mortales, en su mayoría palestinos. Dos policías palestinos fueron muertos el jueves por la noche en Jericó (Cisjordania).

Por otra parte, alrededor de 80 palestinos resultaron heridos este viernes en enfrentamientos con el ejército israelí. Arafat confirmó este viernes que había ordenado el cese de los disparos antiisraelíes desde sectores que se hallan bajo su control, denominados "zona A". "Hacemos todo lo posible para impedir a los palestinos disparar", declaró en Gaza, precisando que "es una orden clara del Alto Consejo para la Seguridad", organismo palestino encargado de los asuntos de seguridad que él mismo preside.

Pero desde primeras horas de este viernes, los palestinos dispararon con armas automáticas contra un reducto judío en Hebrón (Cisjordania), a lo que los soldados israelíes respondieron hiriendo a cuatro palestinos. Sólo algunos miles de fieles musulmanes participaron en la tradicional oración del viernes en la Explanada de las Mezquitas (Jerusalén), tercer lugar sagrado del islam. El acceso a ella estaba reservado únicamente a hombres de más de 45 años y a mujeres.

Como reacción a las declaraciones de Arafat, el Primer Ministro israelí, Ehud Barak, afirmó que "Israel espera hechos y no palabras". Barak, citado en un comunicado difundido por su oficina, efectuó sus declaraciones durante una reunión con una delegación de dirigentes del judaísmo francés.

"Arafat no logrará nada a través de la violencia", aseguró Barak en alusión a los disparos procedentes de la localidad palestina de Beit Jala, cerca de Belén, contra el barrio judío de Gilo, sur de Jerusalén, que continúan desde hace varias semanas.

Barak subrayó además que "la posición de Israel está clara: por un lado tender la mano a la paz e incluso contemplar un doloroso precio para conseguirla, y por otra estar decididos a defender nuestros intereses, unidad y estatuto en el mundo si nos es impuesto un conflicto". El ejército israelí calificó de "manipulación" la orden de Arafat.

"Es una manipulación", declaró a los periodistas el jefe de operaciones del ejército israelí, el general Giora Eiland. "Es lo que (Arafat) dice en público, pero vosotros ignoráis todos los restantes mensajes que envía a Barghuthi y a otros de sus hombres", agregó el oficial israelí.

Marwan Barghuthi es el jefe de Al Fatah, movimiento de Arafat, en Cisjordania. Eiland recalcó que la llamada lanzada por Arafat sólo concernía las zonas bajo control exclusivo palestino. "¿Eso significa que está permitido seguir disparando desde otras zonas? ¿En caso contrario, a qué se debe esta distinción?", se preguntó.

Aparte de la zona "A", los territorios palestinos están integrados por otras dos zonas denominadas "B" y "C". La "B" está bajo control administrativo palestino y de seguridad israelí y la "C" bajo control exclusivo israelí.
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