Sin mayores incovenientes fue el primer día de huelga social en Argentina

Aunque las oficinas públicas quedaron vacías, apenas comenzó la medida de fuerza las grandes demostraciones callejeras que prometieron los sindicalistas en Buenos Aires quedaron reducidas a pequeñas protestas -cacerolas en mano- y aisladas "ollas populares". En el resto del país se registraron algunos cortes de rutas, pero no se reportaron incidentes.

23 de Noviembre de 2000 | 21:01 | Reuters
BUENOS AIRES.- Bajo la amenaza de ser declarada ilegal se cumplieron este jueves las primeras horas de una huelga general contra la política económica del gobierno, convocada por las principales centrales obreras del país.

Aunque las oficinas públicas quedaron vacías, apenas comenzó la medida de fuerza las grandes demostraciones callejeras que prometieron los sindicalistas en Buenos Aires quedaron reducidas a pequeñas protestas -cacerolas en mano- y aisladas "ollas populares". En el resto del país se registraron algunos cortes de rutas, pero no se reportaron incidentes.

"Ellos (el gobierno) tienen que hacerse responsables del hambre y la miseria en la que han sumido a nuestro pueblo (...) pero si hay más hambre y más miseria también va a haber más lucha", dijo el titular del ala disidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano. El combativo líder camionero habló ante unos 400 manifestantes reunidos frente al Congreso y golpeados por una fuerte lluvia.

La huelga, de 36 horas, que comenzó al mediodía (15.00 GMT), fue convocada por la CGT de Moyano y la izquierdista Central de Trabajadores Argentinos (CTA). El viernes, la CGT oficial se sumará por 24 horas a la protesta. Entre los sindicatos que se plegaron a la huelga están los de autobuses, ferroviarios, maestros, judiciales, bancarios, médicos, aeronáuticos y empleados estatales.

"Hoy se ha cumplido una etapa del paro convocado. No ha habido incidentes graves. Todo ha transcurrido en paz, aunque ha habido algunas actitudes de amedrentamiento que el gobierno no está dispuesto a tolerar", explicó a periodistas el Presidente Fernando de la Rúa.

Los sindicalistas exigen que el mandatario dé marcha atrás con medidas de ajuste económico propuestas hace dos semanas, que incluyen la eliminación del sistema de jubilaciones estatales, el fin de un subsidio de 200 dólares mensuales a los jubilados con haberes mínimos y la elevación a 65 años de la edad jubilatoria de la mujer.

La propuesta reforma previsional y un acuerdo fiscal ya suscrito entre el gobierno nacional y las provincias para congelar el gasto hasta 2005 fueron elogiados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que prometió otorgar junto a otros organismos de crédito un 'blindaje financiero' para Argentina.

Pero las iniciativas, que buscan calmar los ánimos de los inversores internacionales y mejorar la solvencia del Estado, han chocado contra el rechazo absoluto del gremialismo. Aunque la primera jornada de protesta se desarrollaba con normalidad, el temor ante posibles actos de violencia no se ha disipado.

Los huelguistas convocaron a cortar avenidas en Buenos Aires y bloquear rutas en el interior del país, y en lo que va de la semana unos 250 autobuses fueron atacados en un intento por amedrentar a los choferes que no acaten la huelga.

El secretario de Seguridad de la Nación, Enrique Mathov, se mostró preocupado el jueves ante la posibilidad de que se produzcan incidentes, mientras la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, advirtió que el gobierno declararía ilegal la protesta si se registraban actos de violencia. "Todo esto es muy preocupante, porque una huelga es no ir a trabajar. Ahora, someter a toda la población a un impedimento en la movilización (...) que pueden crear un marco donde se va a provocar sin duda alguna violencia, es un disparate en un estado constitucional", dijo Mathov.

En sólo 11 meses de gobierno, De la Rúa enfrenta la tercera huelga general, frente las nueve protestas que acumuló su antecesor Carlos Menem, del ahora opositor Partido Justicialista (Peronista), en 10 años de mandato. El estancamiento en que ha estado sumida la economía argentina disparó en los últimos años los índices de pobreza y desempleo. Según cifras oficiales, uno de cada tres hogares está sumido en la pobreza, mientras 15,4 por ciento de la población económicamente activa no tiene trabajo.
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