Estrada, primer Presidente de Asia sometido a juicio de censura

Por primera vez en la historia de Asia, un jefe de Estado, el filipino Joseph Estrada, es sometido hoy, jueves, a un juicio de moción de censura que puede acabar con su salida de la Presidencia si es declarado culpable de al menos uno de los cuatro delitos de los que se le acusa.

07 de Diciembre de 2000 | 08:29 | EFE
MANILA.- Por primera vez en la historia de Asia, un jefe de Estado, el filipino Joseph Estrada, es sometido hoy, jueves, a un juicio de moción de censura que puede acabar con su salida de la Presidencia si es declarado culpable de al menos uno de los cuatro delitos de los que se le acusa.

Soborno, corrupción, violar la Constitución y defraudar la confianza del pueblo son los cuatro cargos que pesan sobre Estrada, quien reitera su inocencia desde que su antiguo amigo y colaborador Luis Singson desató la crisis política al acusar al presidente de corrupción.

A comienzos del pasado octubre, Singson, gobernador de la provincia de Ilocos del Sur, afirmó que el presidente recibió 8,6 millones de dólares procedentes del juego ilegal conocido como "jueteng" y de una empresa tabaquera a cambio de ventajas fiscales.

Poco después comenzaron a aparecer en la prensa fotografías de mansiones presuntamente propiedad de Estrada, y aumentaron las críticas y las denuncias de la oposición, que ha convocado varias manifestaciones para pedir la dimisión del presidente.

El arzobispo de Manila, cardenal Jaime Sin, los ex presidentes Corazón Aquino y Fidel Ramos, y la vicepresidenta Gloria Macapagal-Arroyo encabezan las marchas de protesta, precedidas por lo general de oraciones y "misas populares".

Macapagal-Arroyo dimitió de su cargo de ministra de Bienestar y Desarrollo Social pocos días después de que estallara el escándalo político, y, según la Constitución, se convertirá en próxima jefe de Estado si Estrada deja la Presidencia.

Pero tampoco la vicepresidenta está libre de acusaciones de corrupción y algunos sectores ya han adelantado que pedirán el inicio contra ella de una moción de censura.

El procedimiento constitucional al que está sometido el jefe de Estado se inició el 13 de noviembre pasado, fecha en que la Cámara Baja remitió al Senado doscientos folios de documentación redactados por su Comisión de Justicia.

Los intentos de Estrada de detener el procedimiento fracasaron quince días más tarde, cuando la Cámara Alta desestimó por unanimidad el recurso presentado por los abogados del Presidente.

Las sesiones del juicio de moción de censura que se iniciaron hoy en el Senado están presididas por el presidente del Tribunal Supremo, Hilario Davide, y un total de 62 personas serán llamadas a declarar.

En esta primer sesión, que durará toda la tarde, exponen sus argumentos preliminares los fiscales y los abogados del jefe de Estado.

Estrada necesita el respaldo de ocho senadores para derrotar la moción de censura en un proceso que podría prolongarse hasta el año próximo.

Queda aún por dilucidar si el número de votos necesario para forzar la dimisión del Presidente debe ser quince o dieciséis.

La moción debe ser aprobada legalmente por dos tercios de la Cámara Alta, que cuenta con 24 escaños, pero en la actualidad sólo 22 de ellos están ocupados, tras el fallecimiento de uno de los senadores y la renuncia de Macapagal-Arroyo para convertirse en vicepresidenta.

Entre tanto, miles de manifestantes a favor y en contra de Estrada se congregaron frente al edificio del Senado.

Las fuerzas de la oposición, encabezadas por el cardenal Sin, han convocado hoy la "Marcha Jericó "alrededor del edificio del Senado, en alusión al pasaje bíblico sobre el derrumbamiento de las murallas de esa ciudad.

Pese a las acusaciones, Estrada mantiene aún su popularidad entre gran parte del electorado que lo llevó al poder por abrumadora mayoría en los comicios de 1998.

El pasado 11 de noviembre logró reunir en Manila a más de un millón de personas para orar por la paz, en una concentración en la que estuvieron representadas las principales sectas cristianas del país.

Estrada pidió "perdón por los pecados cometidos" y la ayuda divina para lograr la recuperación de la maltrecha economía del país, agudizada todavía más en los últimos meses por la grave crisis política filipina, que ha alejado a los inversores y ha hecho descender a mínimos históricos la cotización del peso y los índices bursátiles.
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