Nóbel de la Paz promete consagrar su vida a defender derechos humanos

"Prometo modestamente ante vosotros que (...) consagraré el resto de mi existencia a los Derechos Humanos y a la paz en mi país y en el mundo, y a la reconciliación de mi pueblo y a la cooperación (...)", declaró el Presidente sudcoreano Kim Dae-Jung al recibir hoy el premio Nóbel de la Paz 2000.

10 de Diciembre de 2000 | 09:42 | AFP
OSLO.- El Presidente sudcoreano Kim Dae-Jung, premio Nóbel de la paz 2000, declaró este domingo en su discurso en la Alcaldía de Oslo, al recibir la recompensa, que consagrará el resto de su vida a la defensa de los derechos humanos en su país y en el mundo.

En el discurso pronunciado a las 13H35 GMT (12H35 GMT) Kim Dae-Jung destacó principalmente: "(...) Deseo hablarles de la apertura operada en las relaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur que el comité del Nóbel ha juzgado digno de recompensar (...)"

"Con el objeto de estrechar la distancia que nos separaba de la paz y la cooperación, he proclamado mi política de la mano tendida al devenir presidente en febrero de 1998 y he promovido un mensaje reconciliador con el Norte (...)".

"Al principio, Corea del Norte se resistió, sospechando que la política de la mano tendida era un sombrío complot para acabar con el país. Nuestra determinación real y nuestra constancia así como el amplio apoyo a la política de la mano tendida expresado en el mundo (...) convencieron a Corea del Norte para que respondiera (...)"

"Durante las décadas en las cuales luché por la democracia estuve constantemente enfrentado al discurso negativo según el cual, la democracia de tipo occidental no se adaptaba a Asia (...)".

"Esto está lejos de ser cierto. Mucho antes que en Occidente, el respecto a la dignidad humana estaba inscrito en Asia en todos los sistemas de pensamiento, y las tradiciones intelectuales que sostenían el concepto de democracia habían echado raíces (...)".

"Aquello de lo cual Asia carecía eran las organizaciones de democracia representativa. El genio de Occidente ha sido crear tales organizaciones, proeza remarcable que ha hecho avanzar en gran manera la historia de la humanidad (...)".

"Sin democracia, la economía de mercado no puede alcanzar pleno desarrollo y sin la economía de mercado, la competitividad y el crecimiento económicos no pueden ser logrados. Una economía nacional que carezca de bases democráticas es un castillo de arena (...)".

La era del saber y la información en el siglo XXI prometen una era plena de riquezas. Pero ello oculta también el peligro de ver acrecentarse las brechas entre los países y las que existen al interior del propio país.

Durante el nuevo siglo debemos continuar combatiendo contras las fuerzas que reprimen la democracia y acuden a la violencia.

Al aceptar el premio Nóbel de la Paz, el laureado contrae obligaciones perpetuas.

"Prometo modestamente ante vosotros que (...) consagraré el resto de mi existencia a los Derechos Humanos y a la paz en mi país y en el mundo, y a la reconciliación de mi pueblo y a la cooperación (...)".
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