Papa pide enseñar el cristianismo "sin traicionar a la verdad"

El papa Juan Pablo II pidió hoy a los catequistas y profesores de religión de todo el mundo que enseñen el cristianismo siguiendo a la Iglesia, "sin traicionar a la verdad" y en estrecha colaboración con la jerarquía eclesiástica.

10 de Diciembre de 2000 | 11:18 | EFE
CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Juan Pablo II pidió hoy a los catequistas y profesores de religión de todo el mundo que enseñen el cristianismo siguiendo a la Iglesia, "sin traicionar a la verdad" y en estrecha colaboración con la jerarquía eclesiástica.

El Santo Padre advirtió de "la peligrosa tendencia de una fe subjetiva, construida sobre bases psicológicas y sociológicas".

Estas peticiones fueron formuladas por el Pontífice ante las cerca de 50.000 personas, en su gran mayoría laicos, que acudieron hoy a la Plaza de San Pedro del Vaticano con motivo del Jubileo de los Catequistas.

Juan Pablo II, que apareció hoy con buen aspecto y voz fuerte, les pidió además de estar preparados intelectualmente, ser "auténticos fieles", dispuestos a llevar su misión en un mundo multiétnico y con diversidad de credos.

Los presentes representaban a los más de dos millones de catequistas distribuidos por todo el mundo, que en Occidente se dedican sobre todo a enseñar las bases del catolicismo a los niños, pero que en muchas comunidades de Africa, Asia y Latinoamérica sustituyen en ocasiones a párrocos y sacerdotes.

Por ello el Papa insistió en la necesidad de que los catequistas trabajen estrechamente con los obispos, para que "el necesario esfuerzo de hacer comprender el mensaje de Dios a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, no traicione nunca la verdad y la continuidad de la doctrina de la fe".

Recordó el ejemplo y el sacrificio, incluido el de la propia vida, de numerosos catequistas, a los que comparó con San Juan Bautista, la figura "mas adecuada" para representar a los portadores de la enseñanza cristiana.

Del Bautista, el Pontífice destacó su vida en la pobreza, su valor al proclamar a todos la verdad la divina, su humildad y que "nunca cedió a la tentación de colocarse en primer plano en el lugar de Jesús".

"El catequista no debe nunca alabarse a sí mismo, sino a Jesucristo", subrayó.

Juan Pablo II recordó igualmente los esfuerzos de la Iglesia en los últimos decenios para la renovación de la Catequesis, a través del Concilio Vaticano II y la Asamblea del Sínodo de los obispos, especialmente la de 1974 -dedicada a la evangelización-, que llevaron al nuevo Catecismo católico, distribuido en 1995.

Bajo el sol espléndido y la temperatura casi primaveral que se disfrutó hoy en la "Ciudad Eterna", entre los asistentes a la ceremonia había numerosos jóvenes y grupos de diversos países, ataviados en muchos casos con trajes tradicionales.

En teoría hoy no acudieron al Vaticano los catequistas italianos, ya que celebraron el pasado junio, durante el Congreso eucarístico, su Jubileo.

En su homilía, el Santo Padre insistió en que los creyentes no deben "traicionar" el patrimonio integral e inmutable de la fe, eligiendo determinados elementos en función de intereses subjetivos y que "se alejan del recto camino de la espiritualidad evangélica".

"El cristiano no puede dejar de advertir la urgencia del mandato misionero, por lo que en cualquier circunstancia y ambiente, favorable o no, es necesario proponer con valentía el Evangelio", señaló.

En el altar desde el que celebró misa el Pontífice se encendió hoy la segunda de cuatro velas rojas, que representan el período de Adviento que anuncia ya la llegada de la Navidad.

Durante la misa el Pontífice rezó por los pueblos que todavía no han recibido la visita del Señor y por aquellos que "se han cerrado a la luz de su presencia".

El Obispo de Roma expresó hoy también el deseo de seguir la "gloriosa tradición" de plasmar este mensaje en el lenguaje del arte y de la comunicación social "para poder así alcanzar a todos los seres humanos".
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