Gore reconoció su derrota: Bush es el nuevo Presidente de EE.UU.

Tras 36 días de batallas en los tribunales, Gore reconoció su derrota en un breve mensaje televisado a la nación, desde su despacho de vicepresidente en el complejo de la Casa Blanca.

13 de Diciembre de 2000 | 19:17 | Agencias
WASHINGTON.- Al Gore puso fin oficialmente a su épica batalla por la Casa Blanca, aceptando a George W. Bush como 43er presidente de Estados Unidos. Acepto el carácter definitivo de este resultado, dijo esta noche el vicepresidente.

En una alocución a la nación desde la oficina que deja en la mansión ejecutiva, Gore no ocultó cierta renuencia a admitir la derrota tras una batalla legal de 36 días en los que buscó en vano que se realizaran recuentos de boletas en el estado de la Florida.

La Corte Suprema de Estados Unidos ha hablado. Que no queden dudas, dijo Gore, de que pese a que estoy en profundo desacuerdo con la decisión del tribunal, la acepto.

El vicepresidente llamó a sus partidarios a unirse en respaldo a su rival republicano, Bush.

Cerramos filas una vez ha concluido la contienda, dijo el candidato demócrata.

Aunque aún mantenemos -y no renunciamos a ellas- nuestras consideraciones al contrario, hay un trabajo más importante que llevar a cabo que la lealtad que le debemos a nuestro partido político. Esto es Estados Unidos y nosotros ponemos a la nación antes que al partido, dijo Gore.

Nos mantendremos unidos detrás de nuestro nuevo presidente, agregó.

Detrás de Gore en su oficina de la Casa Blanca estaban su esposa, Tipper, sus cuatro hijos, su compañero de candidatura, el senador Joseph Lieberman, y su familia.

Gore expresó que los 50 millones de votantes que emitieron su voto en favor de él y Lieberman el 7 de noviembre estaban decepcionados. Yo también lo estoy. Nuestra desilusión deberá ser superada por nuestro amor al país, señaló Gore desde un atril blindado, aunque sin el escudo presidencial.

Poco antes Gore hizo una muy esperada llamada de felicitación a su rival republicano y le expresó sus felicitaciones.

"Hace unos minutos llamé a George Bush para felicitarle por su victoria y le prometí que esta vez no le volveré a llamar", dijo Gore en referencia a la noche electoral en que, tras felicitar al político republicano, volvió a telefonear para retractarse.

Gore aseguró estar en "completo desacuerdo" con el fallo del Tribunal Supremo que impidió ayer un recuento manual en Florida, pero dijo que acepta esa decisión y se puso a disposición de Bush para unir al país.

"Debemos estar todos juntos detrás de nuestro nuevo presidente", dijo Gore.

El gobernador le agradeció y le dijo que esperaba verlo el próximo martes, señaló Hughes.

Bush cerró la conversación diciéndole a Gore: espero trabajar con usted para sanar las heridas en el país.

Gore, que obtuvo unos 300.000 votos populares más que Bush, es apenas el cuarto candidato presidencial norteamericano en la historia que gana el voto popular pero pierde en el Colegio Electoral, al que constitucionalmente le corresponde seleccionar el presidente.

Veredicto

La noche del martes, siete de los nueve magistrados de la Corte Suprema federal coincidieron en que los recuentos manuales que había ordenado la Corte Suprema de Florida incurrían en defectos violatorios de la enmienda constitucional que garantiza igual protección bajo las leyes.

A continuación, 5 jueces contra 4 votaron para revertir y devolver su fallo a la corte de Florida, dejando un resquicio para buscar una solución a los problemas, pero indicando que ello sería inútil porque el plazo para nombrar a los delegados de los 50 Estados de la Unión en el Colegio Electoral vencía a medianoche, dos horas después del veredicto.

La determinación despejó el camino para confirmar la victoria de Bush en Florida, certificada el 26 de noviembre por un exiguo margen de 537 votos, y parece haber puesto fin a una saga que mantuvo al país en ascuas durante más de un mes. Con los 25 delegados de Florida, Bush se asegura una mayoría también escuálida de 271 votos, contra 267 de Gore, en el Colegio Electoral, el organismo de 538 compromisarios representantes de todos los Estados que debe elegir el próximo día 18 al 43º Presidente de la nación.

Los votos del Colegio Electoral deben después ser revisados y aceptados por el Congreso de Estados Unidos, el 6 de enero, y la toma de posesión del nuevo presidente será el 20. Gore se quedará con el consuelo de haber ganado por más de 330.000 votos populares a su rival en todo el país, más del doble de la ventaja que permitió a John Fitzgerald Kennedy derrotar a Richard Nixon en 1960.

Tras el fallo de la Corte Suprema, varios altos dirigentes demócratas se apresuraron a recomendar a Gore que concediera finalmente la derrota, aunque algunos luego se retractaron y estimaron que el vicepresidente debería agotar hasta el último recurso legal. Entre los que abogaron, en cambio, por no tirar la toalla, destacó el reverendo de color Jesse Jackson, quien había encabezado manifestaciones de protesta ante la Corte Suprema en Washington y este mediodía arengaba también a sus seguidores ante el Parlamento de Florida proclamando que "el pueblo no se rendirá".

Según Jackson, la victoria le ha sido arrebatada a los demócratas por medios ilegítimos, incluyendo equipos defectuosos que, según él, contribuyeron a la anulación de un alto porcentaje de boletas en los precintos electorales más pobres. Entre tanto, el Senado de Florida consideraba hoy si confirmar los 25 delegados del Estado en el Colegio Electoral, que la víspera asignó a Bush la Cámara de Representantes -de mayoría republicana al igual que el Senado- en virtud de una ley que se lo permite cuando no se haya llegado a un resultado electoral definitivo.

Los republicanos de la Cámara baja de Florida abordaron esa tarea como medida de salvaguardia, ante la posibilidad de que las medidas ordenadas por la Corte Suprema del Estado revirtieran el resultado y crearan dudas sobre el voto de Florida en el Colegio Electoral.
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