Alan Greenspan informa a Bush sobre estado de economía norteamericana

Ambos personeros se reunieron para debatir ciertos aspectos de las finanzas del país. En este sentido, el Presidente electo favorece una reducción en impuestos de 1,3 billones de dólares, mientras que el presidente de la Reserva Federal cree que el superávit debe utilizarse para pagar la deuda nacional.

WASHINGTON.- El Presidente electo de Estados Unidos, George W. Bush, desayunó este lunes en la capital del país con el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan.

Durante el desayuno, Bush recibió el informe del estado de la economía del país de parte de Greenspan, a quien se atribuye en gran medida que la mayor economía del mundo lograra su más largo período de expansión en tiempos de paz, gracias a su política monetaria.

"Conversé con un buen hombre. Tuvimos una conversación fuerte respecto a mi confianza en sus capacidades", dijo Bush a periodistas después de la reunión. El Presidente electo, quien llegó el domingo en la noche a la capital estadounidense, arribó a Washington en parte para sanar diferencias tras su estrecha victoria sobre el candidato demócrata, el vicepresidente Al Gore y la amarga batalla por los votos electorales en el estado de Florida.

Bush se reunirá con el candidato demócrata Al Gore y con el Presidente Bill Clinton por separado mañana martes, antes de regresar a Austin, Texas. El gobernador de Texas y Greenspan, al parecer, discrepan en cuanto a lo que harán con los miles de millones de dólares del superávit del presupuesto federal, que está previsto llegarán al Tesoro de Estados Unidos en los próximos diez años.

El Presidente electo favorece una reducción en impuestos de 1,3 billones de dólares, mientras que Greenspan cree que el superávit debe utilizarse para pagar la deuda nacional. Por media hora, Bush estuvo acompañado en la reunión por algunos de sus principales asesores: el asesor económico Larry Lindsey, el vicepresidente electo Dick Cheney, el futuro jefe del gabinete Andrew Card y el futuro asesor de política interna, Josh Bolten.

Bush y Greenspan se reunieron en privado por 15 minutos. Después de la conversación, el republicano se dirigió al Capitolio para reunirse con los líderes de ambos partidos del Congreso. Los demócratas, así como algunos republicanos, no han dado una recepción muy cálida a los planes de recorte de impuestos del Presidente electo.

A pesar de las repetidas súplicas por detrás de bambalinas por parte de los partidarios de Bush, Greenspan ha resistido las presiones para apoyar las ideas fiscales de Presidente electo. En cambio, ha insistido con que los superávits deberían ser utilizados para pagar la deuda pública primero, y ha dicho que un recorte impositivo sólo era una alternativa subóptima.

El principal cruzado de Bush en estos temas ha sido el asesor económico Lawrence Lindsey, un ex gobernador de la FED, que se prevé recibirá un importante cargo económico en la Casa Blanca. En ese papel, él pasaría a ser el contacto clave con la Reserva Federal.

Pero la tendencia de Lindsey a la política partidaria, combinada con lo que algunos califican como una falta de cintura política, son factores que le dificultarían verse frente a frente con Greenspan, que es ampliamente reverenciado tanto por Wall Street como por el común de la gente por su sagaz manejo de la gigante economía estadounidense.

"En la FED, hay una gran desconfianza de los ideólogos", dijo Greg Valliere, de la firma Schwab Washington Research. "A los funcionarios de la Reserva Federal les ofende cualquier tipo de presión externa", agregó.
Reuters
Lunes, 18 de Diciembre de 2000, 13:34
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