Papa preocupado por situación en Tierra Santa

Juan Pablo II expresó su preocupación por lo que sucede en Tierra Santa y de modo especial en la ciudad de Belén, donde "a causa de la difícil situación política, desafortunadamente no podrán desarrollarse los sugestivos ritos de la Santa Navidad con la solemnidad acostumbrada".

25 de Diciembre de 2000 | 06:40 | ANSA
CIUDAD DEL VATICANO.- "Hoy nos ha nacido un Salvador" repitió rítmicamente el papa Juan Pablo II, al comienzo de cada párrafo, en la homilía de la misa de Nochebuena en la plaza San Pedro.

"Vela el pueblo cristiano; vela el mundo entero en esta noche de Navidad que se relaciona con la de hace un año, cuando fue la apertura de la Puerta Santa del Gran Jubileo, puerta de la gracia abierta de par en par para todos", dijo el Papa al celebrar la llegada de la Navidad del Jubileo.

"Navidad es la fiesta de la vida porque tú, Jesús, viniendo a la luz como todos nosotros, has bendecido la hora del nacimiento, una hora que simbólicamente representa el misterio de la existencia humana, uniendo el padecimiento del parto a la esperanza, el dolor a la alegría. Todo esto ha ocurrido en Belén, una madre ha dado a luz, ha nacido un hombre en el mundo, el hijo del hombre, misterio de Belén".

Además de la liturgia y de los misterios de la fe, el Papa se refirió a una realidad concreta al evocar su peregrinación a Tierra Santa. "Conmovido interiormente", Wojtyla volvió con la mente "a aquella gruta en la que se me concedió la gracia de estar en oración" y "beso espiritualmente aquella tierra bendita, en la cual ha brotado para el mundo el gozo imperecedero".

El Papa expresó su preocupación por lo que sucede en Tierra Santa y de modo especial en la ciudad de Belén, donde "a causa de la difícil situación política, desafortunadamente no podrán desarrollarse los sugestivos ritos de la Santa Navidad con la solemnidad acostumbrada".

"Quisiera que aquellas comunidades cristianas escucharan en esta noche la total solidaridad de la Iglesia entera", afirmó. "Queridos hermanos y hermanas, estamos con vosotros con una plegaria especialmente intensa. Junto con vosotros tememos por la suerte de toda la región del Medio Oriente", dijo el Papa.

"Quiera Dios -añadió Juan Pablo II- escuchar nuestra invocación. Desde esta plaza, centro del mundo católico, resuene una vez más con renovado vigor el anuncio de los ángeles a los pastores: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que Dios ama".
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