El singular Ejército israelí

Tanto hombres como mujeres israelíes deben cumplir con el servicio militar obligatorio; allí adentro deberán servir durante tres y dos años, respectivamente. Al finalizar, los varones pasarán a ser parte de la reserva hasta los 45 años de edad. Un sistema que ha permitido la defensa de este país desde su creación en 1948.

27 de Junio de 2001 | 10:29 | Loreto Flores, desde Jerusalén
JERUSALEN.- Visten de verde oliva, al igual que la gran mayoría de los ejércitos a nivel mundial, también portan armas y combaten en busca de un objetivo, pero se diferencian del resto de las fuerzas armadas en que ellos se denominan Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y en que prácticamente toda la población del país, tanto masculina como femenina, ha cumplido con un largo período de servicio militar obligatorio, al que vuelven, al menos una vez al año, para servir como reservistas.

El Ejército de Israel, a pesar de lo contradictorio que pueda sonar, se define como "pacifista" y "popular". Pacifista, porque no les gusta combatir, y como afirma uno de los voceros de la institución Ilan Sztulman, cuando se saquen el uniforme "seremos felices". Y popular, porque no importa de la clase social de la que provenga el soldado, ya que todos deberán pasar por la institución armada y podrán, de igual forma, acceder a altos rangos en la oficialidad si su capacidad así se los permite.

"Adentro se da una mezcla de todos los colores políticos y clases socioeconómicas. A veces sucede que un oficial está a cargo de una tropa y en la vida cotidiana uno de los integrantes de su grupo es su jefe", afirma Ilan Sztulman.

Mucha ideología existe en este grupo de hombres y mujeres que ven al Ejército como "un mal necesario" y que básicamente está para la defensa del país de peligros externos.

El vocero afirma que la instrucción que se le entrega al soldado dentro de las Fuerzas de Defensa de Israel tiene por objetivo que este piense y use su raciocinio. "Nosotros damos el crédito a cada soldado para tomar decisiones y cuando hace su trabajo lo hace con convicción y lo hace bien. Hay mucho diálogo con ellos".

Y relata que si a uno de ellos un oficial le da la orden de matar, por ejemplo, a un palestino desarmado, el soldado tiene derecho a negarse, ya que si realiza una acción ilegal deberá responder por ella.

"La pureza de las armas"

Sztulman explica que como principio el Ejército "no bombardea poblaciones de civiles a propósito" y agrega que al interior de la institución existe un concepto muy difundido de "pureza de las armas", que significa que si se mata a un civil el arma deja de tener esta pureza.

"La doctrina que se transmite es no atacar a civiles jamás, pero a veces se producen errores humanos, como cuando la semana pasada mataron a dos mujeres beduinas. El Primer Ministro Ariel Sharon se disculpó, porque es muy difícil mantener esta pureza total de las armas, pero ése es nuestro objetivo".

Afirma que cada vez que durante esta última intifada se ha producido un ataque israelí a palestinos, fue en represalia a otro que ellos realizaron, y se les avisó que serían atacados. La idea de anunciar los ataques, aclara, es "dar un mensaje, nosotros no estamos interesados en fomentar más violencia. Nuestro objetivo en el conflicto es permitir al gobierno continuar con las conversaciones y llegar a un proceso de paz".

En cuanto a posibles torturas realizadas al interior del Ejército, el vocero Sztulman señala que "el protocolo para presionar físicamente a alguien y obtener información, tiene que ser con el permiso de un juez de segundo grado. Cuando se hicieron torturas sin permiso, esa gente salió".

"No es una tortura como conocen ustedes, sino que es presión física como por ejemplo no dejar dormir a un prisionero por dos o tres días, o dejarlo en pie o meterlo en una pieza en la que no pueda estar de pie. No hay instrumentos de tortura, como shock eléctricos. Para hacer presión psicológica también se necesita permiso de un juez". Y enfatiza Sztulmanen que "hacer la tortura como ustedes (latinoamericanos) la conocen es ilegal acá en Israel".

Actualmente existen dos soldados que están en prisión por violaciones a los derechos humanos y hay otros cinco casos que se están investigando. "Es muy difícil investigar este tipo de situaciones, sobre todo porque se producen en combates, pero se hace. El soldado que mató tiene que convencer al oficial que hace la investigación, si fue justificada o no su acción", dice el vocero.

Integrantes de las Fuerzas de Defensa de Israel

Toda mujer y hombre israelí que cumple los 18 años de edad debe presentarse al Ejército para realizar el servicio militar obligatorio, el que tiene una duración de dos años para las mujeres y de tres para los varones.

Sólo se eximen de la obligación los israelíes árabes musulmanes o cristianos, quienes, sin embargo, pueden prestarlo voluntariamente, aunque los casos de este tipo son mínimos.

Incluso la etnia drusa y los caucáseos deben realizar este servicio. En tanto, los judíos ultra religiosos también deben presentarse al Ejercito, pero casi todos lo prorrogan por estudios. Este es el único grupo de judíos que no realiza su deber, porque cuando terminan de postergarlo ya están casados y tienen varios hijos que mantener.

El gobierno le paga a los soldados un salario mensual equivalente a 150 dólares. Además, viajan gratis en los medios de transportes como trenes y autobuses, y tienen importantes descuentos en espectáculos como cines y teatros.

Los jóvenes que terminan el servicio militar obtienen algunos beneficios que les otorga el Estado, como un incentivo por la labor cumplida. Se les entregan 15 mil shekel (la moneda nacional), unos 3.750 dólares, los que sólo pueden ser utilizados para estudiar, comprar una vivienda o abrir un negocio. Si durante los primeros cinco años no utilizan dicho dinero, se les entrega en efectivo.

Además, se les otorgan cinco mil shekel en efectivo, unos 1.250 dólares, que pueden ser usados en lo que estimen conveniente.

Una vez terminada su labor, la gran mayoría de los chicos trabaja durante un tiempo como meseros en restaurantes o estaciones de servicio y luego se van a viajar alrededor del mundo. Vuelven nuevamente a Israel, casi siempre después de un año, para ingresar a la universidad cerca de los 22 años de edad.

Los que desean continuar con la carrera militar y llegar a ser oficiales tienen que seguir estudiando unos años más.

Una vez terminados los años de entrenamiento y de prestar servicios de defensa del país tanto al interior, en las fronteras o en los territorios ocupados, pasan a formar parte de la reserva hasta los 45 años de edad, lo que significa que cada año deben retornar al menos dos semanas para entrenamiento y realizar un mes de trabajo como soldado. En este caso es el Estado de Israel el que les cancela sus sueldos mientras sirven al Ejercito.

Los reservistas en su mayoría son hombres, ya que las mujeres al casarse o tener hijos quedan eximidas de este deber.

Labores de las mujeres

Hasta hace unos años era impensable que las mujeres pudieran participar en las fuerzas combatientes, ya que eso estaba reservado a los hombres y ellas sólo se dedicaban a labores administrativas.

El vocero del Ejercito Sztulman cuenta que una chica quiso ser piloto de aviones de combate, pero la oficialidad de la Fuerza Aérea le negó el permiso; ella no dejo las cosas allí y se dirigió a los tribunales de justicia a reclamar por la igualdad de derechos entre ambos sexos.

Hoy existen ya dos mujeres que son pilotos de aviones de combate F-16, pero esto ha sido una lucha lenta de los grupos de feministas que desean participar en el Ejército en iguales condiciones que el sexo masculino.

En su mayoría, las chicas, que son alrededor del 30% de los integrantes del servicio militar, se dedican a labores administrativas, de inteligencia y a temas educativos. Hay mujeres que pueden llegar hasta el campo de combate, pero sólo en algunas unidades, ya que en la mayoría no las aceptan para participar en el frente de batalla.

Adi Warsha, una joven de 19 años que está realizando su servicio militar en una base ubicada en Las Alturas del Golán, afirma que cada vez son más las que quieren ir a áreas de combate, "pero es muy difícil entrar alli".

En temas que no se relacionan con la labor militar propiamente tal, ella define al Ejército como "la principal oficina matrimonial del país", ya que éste es el lugar donde los jóvenes aprenden a conocerse y viven situaciones tan difíciles y extremas que se unen mucho. "La amistad y las parejas que se forman acá adentro perduran por muchos años, porque uno vive cosas muy fuertes. Acá adentro no está prohibido tener pareja".
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