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Acuerdan suspender elecciones anticipadas en Argentina

Tras la crisis política que se generó a raíz de la renuncia del recién designado Presidente interino argentino, Adolfo Rodríguez Saá, los dos mayores partidos políticos -la UCR y el peronismo- acordaron suspender las elecciones previstas para el próximo 3 de marzo y definirán mañana el nombre de quien dirigirá el país, lo más probable, hasta diciembre del 2003.

31 de Diciembre de 2001 | 14:54 | Agencias
BUENOS AIRES.- Los principales partidos políticos en Argentina acordaron este lunes suspender los comicios presidenciales convocados para el próximo 3 de marzo y darle así estabilidad al mandatario interino que deberá asumir en las próximas horas, en medio de una feroz crisis económica y política.

La decisión sobrevino mientras el peronismo se embarcó en una sórdida dispusta para elegir a quién postulará en una Asamblea Legislativa que controla y que se reunirá el martes para eligir al sucesor del presidente interino Adolfo Rodríguez Saá.

Fuentes del partido -que gobierna la mayoría de las provincias argentinas- apuntaron al ex gobernador de la rica provincia de Buenos Aires, el senador Eduardo Duhalde, como posible nuevo mandatario hasta diciembre del 2003, cuando debería haber finalizado la gestión del presidente radical Fernando de la Rúa que renunció el 20 de diciembre.

Los cambios de planes en las elecciones -convocadas hace ocho días por la Asamblea Legislativa que aceptó la renuncia de De la Rúa tras una sangrienta revuelta popular y nombró a Rodríguez Saá- es una muestra del desconcierto de los políticos argentinos, acorralados por un descontento popular que viró hacia manifestaciones callejeras cada vez más violentas.

"Hay total acuerdo en que la Asamblea Legislativa debe elegir un presidente por dos años. Nos parece que, en el clima que se vive, es una locura llamar a elección" , dijo tras reunirse con líderes peronistas Federico Storani, presidente de la centrista Unión Cívica Radical (UCR) -el partido de De la Rúa- en la provincia de Buenos Aires.

La dimisión de Rodríguez Saá dejó al país acéfalo y lo puso un paso más cerca del abismo, con la renuncia de dos mandatarios en apenas 10 días.

Mientras caía una fuerte lluvia sobre Buenos Aires, centenares de policías sitiaban la céntrica Plaza de Mayo, frente al palacio presidencial, que en las últimas dos semanas se convirtió en un campo de batalla en la que miles de argentinos expresaron su furia contra una clase política a la que consideran corrupta hasta la médula.

En tanto, ahorristas se agolpaban ante la puerta de varios bancos para intentar retirar todos los fondos que le permite una reestricción bancaria establecida a principios de mes y que fue uno de los desencadenantes de la ira popular.

La salida de Rodríguez Saá tendió un manto de incertidumbre sobre las medidas económicas que había anunciado en su corta gestión y que incluían la suspensión del pago de la deuda externa y el lanzamiento de una nueva moneda de flotación libre, que permitiría al país abandonar el régimen de cambio fijo que rige desde 1991.

El Mandatario presentó el domingo por la noche la renuncia indeclinable a su cargo debido a que varios de los poderosos gobernadores de las provincias administradas por el peronismo le quitaron el apoyo a su corta gestión, luego de que el sábado se produjera una violenta manifestación contra él.

En una giro aún más dramático, el primer funcionario en la línea de sucesión presidencial, el titular del Senado Ramón Puerta, dimitió pocos minutos después que el mandatario, dejando la responsabilidad de organizar la sucesión presidencial al jefe de la Cámara de Diputados.

Este legislador -el peronista Eduardo Camaño- convocó para el martes a las 14.00 hora local (17.00 GMT) a una Asamblea Legislativa que deberá elegir al sucesor de Rodríguez Saá que, en principio, debería haber gobernado hasta abril, cuando asumiera un nuevo presidente surgido de elecciones en marzo.

Además, el legislador dijo que Duhalde tiene fuertes posibilidades de convertirse en el nuevo mandatario interino. "Yo sé que hubo sectores del peronismo nacional y de otros partidos políticos que sí hablaron con Eduardo Duhalde para ofrecerle la posibilidad que sea el candidato a presidente... Apoyaría el radicalismo y otros sectores de la política", afirmó Camaño.

Duhalde gobernó entre 1991 y 1999 Buenos Aires, la provincia más grande del país, luego de haber sido durante dos años vicepresidente durante el gobierno de Carlos Menem.

En 1999, el actual senador fue el candidato del peronismo en las elecciones presidenciales que llevaron a De la Rúa a la casa de gobierno.

Camaño se hará cargo del Poder Ejecutivo cuando comience el pleno de diputados y senadores -controlado por el peronismo- y hasta que asuma un nuevo presidente interino.

Rabia de la población

Los argentinos esperaron durante todo el fin de semana un anuncio de medidas económicas prometido por Rodríguez Saá. La población esperaba que éstas aliviaran en algo sus penurias financieras y especialmente relajaran una serie de limitaciones a los retiros de efectivo de los bancos.

Las restricciones fueron ordenadas a principios de diciembre por De la Rúa para frenar la fuga de depósitos y fueron parte de los detonantes de uno de los estallido sociales más violentos en la historia del país, con un saldo de 27 muertos.

Mientras los políticos pedían desde los medios de comunicación calma a la población, en las calles sólo se escuchaba enojo."

"Es una vergüenza... Hasta que todos los de arriba (por los políticos) dejen de robar, Argentina no tiene salida", dijo una anciana que hacía una larga cola en un banco de Buenos Aires desde la madrugada a pesar de la lluvia.

El sábado, las calles de Buenos Aires se convirtieron nuevamente en zona de guerra, con centenares de vecinos cortando avenidas en el centro de la ciudad y otros miles atacando a pedradas el palacio presidencial e incendiando un sector del Congreso.

En los disturbios del fin de semana hubo 33 personas detenidas y 12 policías heridos.
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