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Moscú y Washington perfilan consensos sobre Irak y Corea Norte

John Bolton, subsecretario norteamericano de Estado, se reunió con el viceministo ruso de Exteriores, Gueorgui Mamédov, primera de una cadena de entrevistas en Moscú en torno a dos de los países que EE.UU. incluye junto con Irán en el "eje del mal"

21 de Octubre de 2002 | 08:41 | EFE
MOSCU.- Rusia y Estados Unidos negociaron hoy con sensación de urgencia dos consensos sobre cómo afrontar las amenazas potenciales de los programas de armas de exterminio masivo en Irak y Corea del Norte.

John Bolton, subsecretario norteamericano de Estado, se reunió con el viceministo ruso de Exteriores, Gueorgui Mamédov, primera de una cadena de entrevistas en Moscú en torno a dos de los países que EE.UU. incluye junto con Irán en el "eje del mal"

La reunión coincidió con la afirmación del secretario general de la ONU, Kofi Annan, de que el Consejo de Seguridad aprobará "hoy o mañana" la nueva resolución sobre las inspecciones en Irak.

Annan declaró al llegar a Dushambé, capital de Tayikistán, que el régimen del presidente de Irak, Saddam Hussein, debe cumplir con sus compromisos internacionales y permitir el escrutinio sin restricción de sus programas de armas nucleares, químicas y biológicas.

Bolton y Mamédov se reunieron también pocas horas después de que Corea del Norte anunciara su disposición a dialogar con Washington sobre la cancelación de su programa de armas nucleares si EE.UU. "no nos trata como un enemigo".

El régimen estalinista de Pyongyang reconoció a principio de mes que estaba desarrollando sus propias armas nucleares, según reveló EE.UU. la semana pasada, en un anuncio que desató preocupación en la ONU y en muchos países.

La presencia de Bolton en Moscú y su posterior gira por Londres, París y Bruselas, fue paralela a otra por China, Corea del Sur y Japón de James Kelly, asistente al secretario de Estado norteamericano.

Sobre Irak, otro viceministro ruso de Exteriores, Yuri Fedótov, también dijo que el proyecto de resolución estaría listo en "uno o dos días" y que el borrador era "resultado de esfuerzos conjuntos".

Fuentes diplomáticas señalaron que el acuerdo casi cerrado en la resolución sobre Irak se logró tras aceptar Washington eliminar del texto una inequívoca alusión a lo que Moscú llama "uso automático" de la fuerza, inaceptable para Rusia.

A cambio, el Kremlin aceptó a su vez que no fuera completamente necesaria una segunda resolución para emplear la fuerza en caso de incumplimiento por Irak, como exigían Francia y Rusia, sino que el Consejo de Seguridad tomaría la decisión mediante otra fórmula.

La visita de Bolton estaba programada desde hacía tiempo, pero la revelación del programa nuclear norcoreano forzó la alteración de su agenda en Moscú, informaron fuentes cercanas al Kremlin.

El subsecretario de Estado tenía previstas entrevistas con el ministro de Exteriores, Igor Ivanov; el secretario del Consejo de Seguridad del Kremlin, Vladímir Rushailo, y otros altos cargos del Ministerio de Energía Atómica y de la Agencia Rusa del Espacio.

Ivanov manifestó en vísperas de la llegada de Bolton que esperaba "información detallada" sobre los datos en poder de EE.UU. respecto al programa nuclear norcoreano.

"Hay que tener información contrastada, (porque) por ahora sólo tenemos los datos de Washington, que dicen que un viceministro (de Corea del Norte) confirmó algo a un enviado especial de EE.UU.", dijo el titular de la diplomacia rusa.

Ivanov advirtió antes del reconocimiento hoy de Corea del Norte contra las "conclusiones precipitadas" en relación con la búsqueda por Pyongyang del arma atómica, en violación de un acuerdo de 1994 por el que se comprometió a abandonar ese programa.

Otros altos cargos rusos desmintieron tajantemente tras desatarse el revuelo por la revelación norteamericana que Moscú haya ayudado a Pyongyang en sus planes nucleares.

"Esto no se corresponde en absoluto con la realidad", aseguró el portavoz de Exteriores, Alexandr Yakovenko, sobre las versiones que citaron a Rusia, China y Pakistán como presuntos suministradores de materiales para el enriquecimiento de uranio.

Por lo que concierne a Rusia, Yakovenko indicó que Moscú suspendió en 1993 incluso su colaboración con Corea del Norte para construir centrales atómicas porque Pyongyan se retiró del Tratado de No Proliferación Nuclear.

China también desmintió categóricamente su participación en el programa de armamento nuclear de Pyongyang, que según el secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, podría poseer ya un "pequeño número" de armas atómicas.

Colin Powell, secretario de Estado norteamericano, anunció que Washington trataría de persuadir a Corea del Norte, con ayuda de "un grupo de países preocupados", para que cancele el programa.

Powell y otros altos cargos de la Administración del presidente de EE.UU., George W. Bush, insinuaron que con Pyongyang adoptarían una política de presión diplomática y persuasión "si quiere salir de su aislamiento" internacional como único régimen estalinista en Asia.
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