Gobierno colombiano emprende diálogo formal con paramilitares

La agenda de conversaciones contempla inicialmente la liberación de los secuestrados por las Autodefensas Unidas de Colombia, el fin del reclutamiento de los menores de edad y el retorno a sus parcelas de los campesinos desplazados por la guerra.

22 de Enero de 2003 | 20:33 | AFP
BOGOTA.- El Gobierno colombiano emprendió el miércoles un diálogo formal de paz sin precedentes con los paramilitares de extrema derecha, acusados por Washington de terroristas y narcotraficantes, y enemigos de las guerrillas izquierdistas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Delegados gubernamentales y los líderes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) se reunían en algún lugar del norte del país, con la presencia de obispos católicos, dijo a la AFP el portavoz del Ejecutivo, Ricardo Galán.

La agenda de diálogo, que busca la desmovilización de más de 10.000 combatientes de las AUC, contempla inicialmente la liberación de los secuestrados por este grupo, el fin del reclutamiento de los menores de edad y el retorno a sus parcelas de los campesinos desplazados por la guerra.

La primera ronda de conversaciones durará dos días, al término de los cuales el alto comisionado para la paz del Gobierno, Luis Carlos Restrepo, comunicará los resultados a la prensa, según fuentes extraoficiales.

Al encuentro asisten el obispo católico Julio César Vidal, en calidad de facilitador, y los jefes paramilitares Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, solicitados en extradición por Estados Unidos bajo cargos de narcotráfico, de acuerdo con radioemisoras.

"Debemos orar al Señor y aportar lo mejor de cada uno de nosotros para que pronto tengamos una reconciliación nacional verdadera", declaró monseñor Vidal, obispo de la ciudad de Montería, capital de Córdoba, antes de partir hacia el lugar de la reunión.

De cara al diálogo, las AUC pusieron en vigor el pasado 1 de diciembre un cese de hostilidades de manera indefinida, luego de sostener en noviembre los primeros contactos con delegados del Gobierno y autoridades eclesiásticas para explorar las posibilidades de una negociación de paz.

La iniciativa de negociar la paz con los paramilitares fue tomada por el Presidente Álvaro Uribe, un liberal de derecha, desde que llegó al poder el pasado 7 de agosto, prometiendo mano dura contra los grupos armados ilegales.

Esta es la primera vez que se considera en una negociación de paz a los paramilitares, señalados por los organismos humanitarios internacionales como responsables de las mayores atrocidades del conflicto colombiano y de estar relacionados con militares colombianos.

Aunque el diálogo fue acogido por amplios sectores del país, defensores de derechos humanos temen que las conversaciones dejen en la impunidad las matanzas de campesinos, asesinatos selectivos, secuestros y otros crímenes contra la población civil atribuidos a los escuadrones de extrema derecha.

Esa inquietud aumentó luego de que a comienzos de este año, la Fiscalía colombiana se dijo dispuesta a levantar las órdenes de captura vigentes contra los jefes paramilitares, pero el Gobierno descartó esa posibilidad por el momento.

El martes, Restrepo afirmó que el proceso de paz no tenderá un "manto de impunidad" sobre los delitos de lesa humanidad cometidos por los paramilitares.

Por su parte, el Presidente Uribe señaló que su Gobierno no pretende enrolar en el Ejército a los paramilitares que se desmovilicen, dados sus nexos con el narcotráfico.

A principios de diciembre pasado, durante una visita a Bogotá, el secretario de Estado de Estados Unidos, Colin Powell, dijo que su país insistirá en la extradición de Castaño y Mancuso, aunque las AUC entablaran una negociación de paz.

Las negociaciones fueron emprendidas este miércoles, un día después que Castaño admitió que los paramilitares tienen en su poder a tres ciudadanos estadounidenses dados como desaparecidos el sábado último, cuando un escuadrón de las AUC irrumpió en dos aldeas indígenas de la vecina Panamá, en un hecho que también dejó al menos un muerto y un herido.

Creados en la década de los '80 con el auspicio de terratenientes y narcotraficantes, los escuadrones de ultraderecha pasaron de unos 300 combatientes en esos años a más de 10.000 a finales de 2001, ya integradas en las AUC, organización fundada por Castaño y su extinto hermano Fidel tras el asesinato de su padre, Jesús Castaño, a manos de las FARC.

Las AUC son enemigas de las FARC y del guerrillero ELN, también considerados por Bogotá y Washington como grupos terroristas que se financian del narcotráfico.
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