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Neumonía atípica recortará hasta un punto el PIB en Asia

El embajador nepalí Murari Raj Sharma señaló que es difícil predecir con exactitud el impacto económico del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave, SARS, pero advirtió que de todos modos provocará una desaceleración del crecimiento en la región.

17 de Abril de 2003 | 16:30 | EFE
NACIONES UNIDAS.- La aparición de la neumonía atípica restará entre medio punto y un punto al crecimiento económico de la región de Asia y el Pacífico, afirmó hoy el embajador de Nepal ante la ONU, Murari Raj Sharma.

El diplomático realizó estas declaraciones en la presentación oficial del informe sobre la situación económica y social en Asia, en el que hizo un repaso de los riesgos y desafíos económicos que tiene que afrontar la región.

Aunque señaló que es difícil predecir con precisión el impacto económico del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS, por sus siglas en inglés), Sharma indicó que la posibilidad de que se propague en la segunda mitad de 2003 podría tener consecuencias muy negativas.

"El mayor impacto será en el sector del turismo y los viajes, especialmente hoteles, restaurantes y ventas minoristas, pero si la epidemia dura mucho tiempo podría afectar otros sectores, lo que se traduciría en una desaceleración de los niveles actuales de producción y la pérdida de empleos en general", precisó.

El sector privado -dijo- prevé que el SARS provoque una desaceleración del crecimiento de entre medio y un punto en la región, y afectará principalmente a Hong Kong (China), Singapur y Tailandia, que son las economías más expuestas al turismo, y en un grado menor a Indonesia y a Malasia.

Sin embargo, señaló que si la propagación de la enfermedad se frena en junio, existe la posibilidad de una recuperación en el tercer y cuarto trimestre de 2003, impulsado por el aumento del consumo.

"Cuando los efectos de una conmoción desaparecen, los consumidores tienden a gastar más dinero de lo que hubieran gastado en una situación normal", afirmó.

Expectativas negativas

Además de la neumonía atípica, Sharma señaló que las consecuencias de la acción militar contra Irak representan un riesgo mayor para la economía de la región a corto plazo.

A pesar de que la guerra ha tenido un efecto mínimo hasta el momento en la industria del petróleo, el impacto en la seguridad y la política de Oriente Medio podría ser duradero, lo que repercutiría gravemente en la economía global.

"La economía mundial se ha visto adversamente afectada por la incertidumbre que ha rodeado a la guerra y es poco probable que se revierta inmediatamente cuando acaben las hostilidades", manifestó.

Por otro lado, indicó que la desaceleración de la economía en Europa y en EEUU -a pesar de los bajos tipos de interés- y de Japón tienen un impacto negativo en el crecimiento de las exportaciones y menoscaban la confianza empresarial en la región.

Según el informe, EEUU, UE y Japón son el destinatario final de la mitad de las exportaciones de la zona de Asia y el Pacífico.

Como riesgos económicos a largo plazo, Sharma destacó la necesidad de controlar la deuda pública para que no crezca a niveles insostenibles, y puso como ejemplo la Unión Europea, que se eleva a un 60% del Producto Interior Bruto (PIB).

"Los estímulos fiscales no pueden durar mucho tiempo, ya que provocarán un incremento insostenible de la deuda pública", afirmó.

También se mostró preocupado porque a pesar de que los bajos tipos de interés impulsan el consumo, también llevan consigo un incremento brusco del endeudamiento personal, como ya se puede evidenciar en Corea del Sur, Singapur y Tailandia.

En líneas generales -dijo- el informe no es tan desalentador, ya que revela que la región de Asia y el Pacífico experimentó un crecimiento económico de un 5% en 2002, a pesar de la desaceleración de la economía mundial.

Aún así, el crecimiento del PIB en la región está por debajo del nivel que tenía en 1997, antes de que estallara la crisis asiática.

Las perspectivas para 2003, según Sharma, estarán condicionadas a los efectos de la política militar de EE.UU. en los precios del petróleo, especialmente porque la región importa el 40% de sus necesidades energéticas.