BRASILIA.- Miles de empleados públicos de todas las regiones de Brasil se concentraron el miércoles en la capital para protestar contra la reforma del sistema público de pensiones aprobada por la Cámara de Diputados, y acusaron al Presidente Luiz Inácio Lula da Silva de traicionar sus promesas.
"Lula: respeta a quien te votó", gritaban los trabajadores estatales, históricos votantes del ahora oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y cuyos beneficios jubilatorios disminuirán por la reforma, auspiciada por el gobierno.
La reforma del endeudado sistema público de pensiones, que Lula declaró como una de las prioridades de su administración, recibió la aprobación de la Cámara de Diputados en la madrugada del miércoles, dándole una victoria política al presidente, pese a que tuvo que hacer concesiones para suavizar su proyecto original.
El Congreso retomará las votaciones sobre la reforma en la tarde del miércoles, y tratará algunos cambios propuestos al proyecto, que dispone un aumento en la edad mínima de retiro y una contribución al sistema jubilatorio a los trabajadores ya retirados, entre otras cláusulas polémicas.
Los trabajadores, que en algunos casos viajaron varios días en autobuses rentados por sus sindicatos para llegar a Brasilia, transformaron una de las consignas de la campaña electoral del Presidente.
"!Ahora es Lula!", se convirtió en un grito de guerra: "!Ahora es lucha!", según se leía en numerosos carteles colocados en la explanada donde se encuentran los edificios públicos, entre ellos la sede del Congreso.
"Esta es una de las traiciones más grandes de mi vida", dijo Fátima Mesquita, una empleada pública de 50 años ya retirada que recorrió más de 2.200 kilómetros para llegar a Brasilia.
"Lula fue a mi ciudad y decía que iría a rescatar la dignidad de los empleados públicos después de ocho años de (gobierno) de Fernando Henrique (Cardoso). Esto es peor que Fernando Henrique", dijo indignada.
Un millar de efectivos de seguridad custodiaba la zona adyacente al Congreso, cuya sede fue cercada para evitar incidentes como los ocurridos días atrás, cuando manifestantes chocaron con la policía.
"Si el número de manifestantes crece mucho durante el día, destacaremos más policías", dijo el coronel Antonio Cerqueira, uno de los responsables del operativo de seguridad montado en torno al Congreso.
El sistema jubilatorio de los empleados públicos se ha convertido en una pesada carga para las finanzas brasileñas en un país que afronta una deuda de unos 250.000 millones de dólares.
Sólo el año pasado, el sistema costó 56.000 millones de reales a las arcas públicas, equivalente a 4,3 por ciento del producto interno bruto y, con la reforma, el gobierno espera poder producir un ahorro de unos 56.000 millones de reales en dos décadas.