CASABLANCA, Marruecos.- Un tribunal marroquí sentenció este martes a muerte a cuatro hombres por su responsabilidad en los atentados suicidas perpetrados en Casablanca hace tres meses, que dejaron 45 muertos, entre ellos 12 suicidas.
El gobierno del reino norafricano culpó a la Yihad Salafista, un grupo islamista clandestino y ultraconservador, y dijo que algunos de sus miembros tenían vínculos indirectos con la red Al Qaeda.
Los cuatro fueron declarados culpables de planear los ataques simultáneos con bombas en la noche del 16 de mayo contra un restaurante español, un hotel de cinco estrellas y un centro comunitario judío.
Dos de los sentenciados a muerte, Mohamed Omari y Rachid Jalil, admitieron que formaban parte del grupo de 14 suicidas y sobrevivieron.
Yassine Lahnech, un vendedor callejero de 22 años acusado de haber adoctrinado a reclutas del grupo, y Hassan Taoussi, miembro activo del grupo clandestino, fueron los otros condenados a muerte.
Los cuatro estaban entre los 87 inculpados por la fiscalía pública en el juicio, acusados de pertenecer a la Yihad Salafista, de unos 600 miembros, que defiende la violencia contra intereses estadounidenses y judíos en Marruecos y también contra marroquíes musulmanes que no considere lo suficientemente piadosos.
Marruecos sólo ha aplicado la sentencia de muerte una vez en los últimos 20 años, cuando un comisario de policía fue ejecutado en 1993 por cargos de violencia sexual.
Del resto de los acusados que enfrentaban varios cargos incluyendo conspiración criminal y atentado contra la seguridad del estado, 39 recibieron cadenas perpetuas, 15 sentencias de 30 años y 15 de 20 años, nueve de 10 años, dos de ocho años, uno de seis años y dos de 10 meses.
En una pausa tras el anuncio de las sentencias, la mayoría de los acusados empezó a gritar "Allahu Akbar" (Dios es el más grande), con algunos de ellos de pie sobre sus banquillos dentro de la celda de cristal en la sala de justicia, agitando sus puños en el aire. La Policía intervino y rápidamente los sacó de la sala.
Muchos de los acusados se declararon inocentes y dijeron que eran ciudadanos patriotas opuestos a la violencia.
Los condenados tienen ocho días para apelar.