El porqué del misterio de Antoine de Saint-Exupery, sumergido en Marsella

La confirmación de que el avión encontrado en abril pasado es el del piloto-escritor deberían haber proporcionado un final para la historia, pero no ha hecho más que agitar emociones en su país de origen.

09 de Agosto de 2004 | 20:41 | Martin Buckley/BBC Mundo
PARIS.- En una iglesia entre los olivares de la isla francesa de Córcega tuvo lugar este fin de semana una misa conmemorativa del 60 aniversario de la polémica muerte del escritor francés, aviador y héroe de la Segunda Guerra Mundial, Antoine Saint-Exupery.

Durante el conflicto, el novelista despegó desde Córcega para hacer un reconocimiento de la Francia ocupada, pero nunca regresó.

Luego de 60 años sin haber encontrado los restos, el gobierno francés anunció el descubrimiento del avión -y la tumba- de Saint-Exupery, en medio del mar Mediterráneo, cerca de Marsella.

Así se solucionaba uno de los grandes enigmas de la aviación y de la literatura del siglo XX.

La noticia deberían haber proporcionado un final para la historia del escritor francés, pero no ha hecho más que agitar emociones en su país de origen.

Aguas turbias

Hace seis años, trabajando en aguas al sur de Marsella, un pescador llamado Jean-Claude Bianco, encontró un brazalete de plata que llevaba el nombre de Saint-Exupery y de su mujer, Consuelo.

Marsella está a unos 200 kilómetros del lugar a dónde la misión de Saint-Exupery se dirigía, hace 60 años.

El descubrimiento del pescador fue despreciado por la familia del novelista y calificado de falso por la prensa francesa.

Bianco, enojado, dijo que limpiaría su nombre.

Una de las personas que sí le creyó fue Luc Vanrell, un submarinista profesional de Marsella, que lleva toda su vida buceando por esas aguas de azul turquesa.

Vanrell recordó que su padre, también submarinista, le había hablado de un avión hundido exactamente en el lugar donde Bianco había encontrado el brazalete. Así fue como el buzo identificó el aeroplano de Saint-Exupery.

Pero también él fue acusado de haber falsificado la evidencia.

Finalmente, en abril pasado, el gobierno francés confirmó que el avión encontrado por Vanrell era efectivamente el del novelista.

La familia de Saint-Exupery, afluente e influyente, todavía está incómoda con el descubrimiento.

Asímismo, en la clase dirigente francesa hay muchos a quienes les gustaría eliminar cualquier debate sobre el tema.

¿La razón?

Podría ser debido al hallazgo del avión de Saint-Exupery en un lugar muy apartado de la ruta programada y con evidencia de haber tenido un accidente vertical.

Estos indicios llevan a una hipótesis incómoda: la de que el héroe de guerra francés podría haberse precipitado a propósito en el Mar Mediterráneo.

Durante la segunda guerra mundial, Francia estaba dividida en dos facciones: el gobierno de Vichy, controlado en Francia por Alemania, y el gobierno de la llamada Francia Libre, con sede en Londres.

Saint-Exupery luchaba como oficial de las fuerzas aéreas de la Francia Libre, pero desconfiaba de su líder autoritario, el General Charles de Gaulle.

En 1943, de Gaulle se desquitó, dando a entender públicamente que sospechaba que el escritor respaldaba a los alemanes. Saint-Exupery fue suspendido y no pudo volar más para Francia Libre.

Le llevó ocho meses lograr que se le levantara la prohibición.

Para ese entonces, la guerra estaba llegando a su punto culminante en Europa, con el Día D en el norte, mientras el escuadrón de Saint-Exupery avanzaba del norte de África a Córsega.

Sin poder deshacerse de la reputación traidor, el escritor comenzó a beber mucho y a hacer insinuaciones sobre un posible suicidio.

En Córcega, se alojó en una villa en Erbalunga, una hermosa y antigua villa sobre el mar, conocida como una colonia de artistas.

El 30 de julio, Saint-Exupery fue a la playa y, de acuerdo a una joven del lugar que lo encontró, dijo: "Ven a darte un baño conmigo. Nunca sabes que puede pasar, tal vez no esté aquí mañana".

Al día siguiente, despegó y nunca se lo volvió a ver.

Héroe nacional

Luego de la guerra, irónicamente, el hombre que describió a los políticos franceses de los tiempos de guerra, como "una canasta de cangrejos", fue proclamado por éstos como un símbolo de unidad y el rostro aceptable de la historia francesa de la guerra.

Es muy poco probable que alguna vez se sepa exactamente cómo murió Saint-Exupery, más allá de que su avión explotó al estrellarse.

El buzo Luc Vanrell es uno de los pocos en Francia que dicen públicamente que Saint-Exupery se suicidó. Pero sostiene que la posibilidad de que el autor se haya quitado la vida, no debería hacernos pensar menos en él.

"Creo que sufría de depresión y de asedio de parte de los políticos", me confesó Vanrell.

"Si planeó acabar con todo, estrellándose en el mar, pienso que fue un final corajudo y noble", agregó.

Respecto a Jean-Claude Bianco, supe que fue al mar el domingo pasado, especialmente para dejar una corona en el sitio donde encontró el brazalete de Antonie Saint-Exupery.