Chileno en zona del terremoto: "Sentíamos cómo la gente gritaba y corría"

En conversación con Emol, Patricio Cuevas recuerda que el sismo de ayer fue "dramático e intenso" y que el pánico se apoderó de la población local que todavía lucha contra el recuerdo del tsunami de diciembre.


Patricio Cuevas, encargado de comunicaciones de World Vision.
SANTIAGO.- En Banda Aceh, ciudad indonesia golpeada por el terremoto de ayer, el miedo se niega a dejar a la población tranquila. Porque después del tsunami de diciembre, el sismo de ayer la sacudió como una terrible pesadilla que se repite.

En medio de esta nueva tragedia, el chileno Patricio Cuevas, director de comunicaciones de la organización humanitaria World Vision, fue testigo directo del pánico que afectó a la población, que en largas filas de vehículos, a pie, o con lo que tuviera a su alcance, se abría paso para huir ante la posibilidad de un nuevo tsunami.

"Fue muy dramático y muy intenso, porque estas experiencias son muy fuertes. Ver el dolor del resto de las personas es bien impactante. Y pensar en la historia terrible que lleva cada uno de ellos atrás", cuenta en contacto telefónico con Emol desde Banda Aceh.

A Patricio Cuevas el terremoto lo sorprendió pasadas las 23 horas y de inmediato se cortó la luz y el teléfono. Al salir a la calle, la imagen de la población local huyendo despavorida quedó como la mejor evidencia de que una tragedia estaba en camino. Fueron tres minutos con la gente "horrorizada", cuenta.

"Sentíamos cómo la gente gritaba y corría. Muchos fueron hacia las mezquitas. Es una zona musulmana en casi 90%. La gente corrió hacia las mezquitas", relata.

Según los primeros reportes, el número de muertos por el terremoto de 8,7 grados en la escala Richter que golpeó a Indonesia el lunes se empina sobre las 2.000 víctimas, y ya se han recuperado 430 cadáveres.

Desastroso efecto del terremoto en Banda Aceh.
Banda Aceh, donde se encuentra Patricio Cuevas, fue una de las zonas devastadas por el tsunami de diciembre. En el terremoto de ayer, el epicentro se ubicó a 200 kilómetros de la ciudad, aunque el sismo se sintió con contundente fuerza en sus calles.

"El terremoto fue totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados en Chile, por el tipo de movimiento que tenía. Duró más de tres minutos. Se generó pánico en toda la ciudad", recuerda Cuevas.

Recién este mes, Patricio Cuevas fue asignado para trabajar en Banda Aceh, donde permanecerá hasta fines de abril. La organización para la que trabaja presta importante ayuda en terreno para suplir las necesidades de la población local tras la tragedia del 26 de diciembre. El equipo lo integran alrededor de 300 personas.

La zona más afectada por el terremoto de ayer fue la isla de Naia, distante unos 250 kms de Banda Aceh. La ciudad principal de la isla, dice Cuevas, fue devastada por el terremoto.

"Tenemos dos personas de nuestro equipo haciendo un levantamiento de información para comenzar nuestro programa de ayuda. Y mañana va otro helicóptero de World Vision para allá", explica.

Hasta ahora, hay problemas de transporte para acceder a la isla, y la única forma de llegar allá es a través de helicópteros. En los próximos días, Cuevas espera desplazarse hasta el lugar, donde los muertos se cuentan por cientos.

El trauma del tsunami

El relato de Patricio Cuevas pone énfasis en que los efectos del tsunami de diciembre están más latentes que nunca, y eso reflotó con el terremoto de ayer.

"Todavía está el trauma del tsunami y los efectos que tuvo. Todos los días aquí siempre hay algunos temblores, y cada temblor trae el recuerdo del tsunami, pero el de ayer fue un terremoto demasiado fuerte, por lo tanto, en las caras de todas las personas estaba un nuevo tsunami", dice.

Y agrega frente a lo que se vivió ayer: "Creo que toda la gente estaba esperando el tsunami. Todo el mundo siente que viene un nuevo tsunami y que va a seguir destruyendo este país. Entonces, es como la sensación de un tsunami anunciado".

"El tsunami es tan devastador, que creo que no es posible recuperarse, porque no es como un terremoto que se cae una casa, un poste y queda parado el de al lado. Acá desapareció todo".
Pablo Soto González, El Mercurio en Internet
Martes, 29 de Marzo de 2005, 13:22
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