Bush visita zona devastada por Katrina al conmemorarse atentados del 11-S

"Hoy, Estados Unidos enfrenta otro desastre que causó destrucción y pérdida de vidas", dijo Bush, intentado recuperar a una población que en este momento no le ofrece el mismo apoyo que le brindó tras los ataques del 11 de septiembre.

11 de Septiembre de 2005 | 07:23 | AFP
NUEVA ORLEANS.- El Presidente estadounidense George W. Bush visita este domingo la zona devastada por el huracán Katrina, en momentos en que su popularidad sufre las fallas de la respuesta federal a la tragedia y en ocasión del cuarto aniversario de los atentados del 11 de septiembre.

Buena parte de Nueva Orleans permanece inundada y los equipos de rescate trabajan a contrarreloj en busca de cadáveres y para convencer a los sobrevivientes rezagados a abandonar una ciudad inhabitable y en riesgo sanitario.

Bush, que vio su popularidad en las nubes tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, se esforzaba en trazar paralelos entre ambos desastres y sobreponerse a las críticas por la falta de previsión y la lenta respuesta federal a Katrina.

El huracán que azotó sin piedad la costa de los estados sureños de Luisiana, Mississippi y Alabama el pasado 29 de agosto, hasta ahora con un balance oficial provisorio de 381 muertos.

Casi dos semanas después de que el huracán desatara una crisis humanitaria sin precedentes, Estados Unidos se veía una vez más "reconstruyendo una ciudad herida", dijo el mandatario en su audición radial semanal de los sábados.

Mientras la policía en Nueva Orleans proseguía con la ingrata tarea de recoger los cadáveres en descomposición dejados por la inundación en Nueva Orleans, Bush se encontraba bajo una renovada presión ante la elevada desaprobación que las encuestas le dan a su gestión y las crecientes críticas a la respuesta del gobierno a la tragedia.

Bush arribará a la zona devastada más tarde en la jornada, en lo que constituye su tercera visita desde el azote de Katrina.

En su audición semanal, el presidente prometió que la zona devastada volvería a ser "más vibrante que nunca", pero en los hechos nada era normal, con militares y policías rastrillando las calles de Nueva Orleans en busca de cadáveres y sobrevivientes, escasa energía, y miles de viviendas destruidas y anegadas con aguas fétidas.

El centro de la ciudad retumbaba con el sonido de los martillos neumáticos y maquinaria pesada con la que se limpian los escombros dejados por la tempestad y los saqueos que se apoderaron luego de la ciudad, en un esfuerzo de reconstrucción que durará meses.

"Hoy, Estados Unidos enfrenta otro desastre que causó destrucción y pérdida de vidas", dijo Bush, intentado recuperar a una población que en este momento no le ofrece el mismo apoyo que le brindó tras los ataques del 11 de septiembre.

"Esta vez la devastación no fue el resultado de la malicia de hombres diabólicos, sino de la furia del agua y el viento", añadió.

"Una vez más nos duele el corazón por nuestros conciudadanos (...) Aún así, se nos recuerda que la adversidad saca lo mejor del espíritu estadounidense (...) Por sobre todo, recordamos la determinación de nuestra nación para defender nuestra libertad, reconstruir una ciudad herida y preocuparnos por aquellos que lo necesitan", dijo.

"Estados Unidos se recuperará de esta dura prueba, y será más fuerte", aseguró el Presidente, cuyo gobierno sufrió el viernes la primera víctima política tras el huracán: el titular de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), Michael Brown, fue desplazado a Washington y remplazado en el terreno por un vicealmirante de la Guardia Costera.

La divulgación de un informe del propio organismo dirigido por Brown elaborado antes de la catástrofe ahondó las críticas.

El documento señala que un fuerte ciclón sobre Luisiana crearía "una catástrofe que el Estado no podría administrar sin la ayuda masiva de los Estados vecinos y del Gobierno federal".

El diario The New York Times indica que la tragedia causada por Katrina se profundizó ante las diferencias registradas entre dubitativos funcionarios federales y autoridades locales de Luisiana.

El diario, que cita entrevistas con decenas de funcionarios, dijo que la FEMA esperaba que Luisiana y Nueva Orleans dirigieran los esfuerzos y solicitaran ayuda cuando fuera necesaria.

Sin embargo, las autoridades locales estaban tan superadas por la dimensión del desastre que no sólo no estaban en capacidad de manejar el asunto sino que en muchos casos ni siquiera sabían cuáles eran las necesidades, añade el Times.

En tanto, los ingenieros militares dieron un motivo de aliento al anunciar que esperan culminar el drenaje de la ciudad para principios de octubre, mucho antes de lo inicialmente esperado.

Asimismo, el aeropuerto internacional de la ciudad, que solo tuvo vuelos humanitarios y militares tras el azote del huracán, reanudará las operaciones comerciales el 13 de septiembre, anunció un alto funcionario el sábado.

Pero las pérdidas económicas causadas por Katrina eran desalentadoras. La compañía de evaluación de riesgos Risk Management Solutions las situó en 125.000 millones de dólares, 25% más de lo estimado inicialmente.
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