CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Benedicto XVI afirmó, en la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado que la Iglesia celebra hoy, que es necesario vencer "toda forma de discriminación, injusticia y desprecio".
"Todo hombre es imagen de Dios", agregó el pontífice alemán ante los miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro.
Benedicto XVI dedicó a la Jornada Mundial una reflexión después de la plegaria del Angelus, que hoy estuvo toda centrada en cambio en la necesidad de redescubrir el amor de Cristo y la amistad con él.
"Las migraciones constituyen un fenómeno muy difuso en el mundo actual: es una ’señal de los tiempos’", señaló el Papa.
"Este fenómeno se presenta muy variado: la migración puede ser voluntaria o forzada, legal o clandestina, por motivos de trabajo o de estudio", agregó.
Según Joseph Ratzinger, "si por una parte se afirma el respeto de las diversidades étnicas y culturales, por otra permanecen dificultades de acogida e integración".
"La Iglesia invita a tomar lo positivo de esta señal de los tiempos, venciendo toda forma de discriminación, de injusticia y de desprecio de la persona humana, porque todo hombre es imagen de Dios", concluyó.
En un mensaje hecho público el pasado octubre, el Papa denunció el tráfico de seres humanos y mostró su preocupación por la condición que sufren las mujeres inmigrantes, las más vulnerables a la explotación económica.
"En algunos casos, hay mujeres y muchachas que son destinadas a ser explotadas, en el trabajo, casi como esclavas, y a veces también en la industria del sexo", denunció Benedicto XVI en el mensaje de octubre.
El pontífice explicó entonces que "el tráfico de seres humanos, sobre todo de mujeres, prospera donde son escasas las oportunidades de mejorar la propia condición de vida, o simplemente de sobrevivir".