BOGOTÁ.- Esforzándose por evitar las lágrimas y que su voz no se ahogue, Yolanda Pulecio confiesa que nunca imaginó que el secuestro de su hija, Ingrid Betancourt, se prolongaría cuatro años, período que dice ha sido de constante martirio, aunque nunca ha perdido la esperanza de volverla a ver.
"No ha pasado un minuto en estos cuatro años -desde el 23 de febrero de 2002- en que no piense en Ingrid, y un día en que no haga nada por buscar su liberación", aseguró la madre de la política colombiana.
Pulecio clama porque el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC pacten un acuerdo humanitario que permita la liberación de su hija y otros 57 rehenes, algunos de los cuales ya van a completar nueve años en poder del grupo rebelde, que presumiblemente los retiene en la profundidad de la selva.
"Han sido cuatro años de martirio para mí. Jamás imaginé que Ingrid pasaría cuatro años secuestrada. Nunca pensé que se demorara tanto", insiste Pulecio con voz pausada y frases entrecortadas.
Desde hace poco menos de dos años y medio no sabe nada de cómo se encuentra su hija, pues las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxista) no han enviado nuevas pruebas de supervivencia.
"Mantener la esperanza durante estos cuatro años ha sido muy difícil. La fe en Dios me ha mantenido, rezo el rosario todos los sábados; pero a veces le reclamo a Dios: por qué, por qué, si no hemos hecho nada malo; pero no puedo perder la fe, ni la esperanza y debo seguir optimista", añade.
Esa esperanza ha encontrado un renovado aliento en la propuesta que en diciembre los gobiernos de Francia, Suiza y España presentaron al Presidente colombiano Álvaro Uribe y a las FARC para que negocien un acuerdo que permita el canje de los rehenes por guerrilleros en prisión, dice.
Tras quejarse por la hasta entonces irreductible posición del Presidente Uribe de no retirar las tropas de ningún lugar del país para buscar el acuerdo humanitario, Pulecio reconoce que el Mandatario "cambió su posición" a raíz de la iniciativa europea, pero lamentó que se hubiera adelantado en revelarla antes de que las FARC la conocieran.
"Él se adelantó y eso dañó un poco el ambiente; pero de todas formas el Presidente se comprometió ante esos países a cambiar su actitud frente al acuerdo humanitario. Lo importante es que siga con esa actitud y no ponga más condiciones", confió.
Igualmente espera que las FARC modifiquen su posición de no negociar con Uribe, quien es favorito para ser reelegido como Presidente en mayo próximo por otros cuatro años.
Basa esa esperanza en el hecho de que el grupo guerrillero -el más antiguo y poderoso que opera en el país- no ha rechazado la propuesta europea.
Pulecio se mostró especialmente agradecida por los esfuerzos realizados por el gobierno de Francia en procura de la liberación de su hija, al igual que por las permanentes manifestaciones de solidaridad del pueblo francés.
Betancourt, 44 años, ex candidata presidencial por el partido verde 'Oxigeno', tiene también la nacionalidad francesa, país de origen de su primer marido, con el que tuvo dos hijos, Melanie y Lorenzo, que al momento del secuestro de su madre tenían 13 y 16 años de edad, respectivamente.
Según Pulecio, la intervención del gobierno del Presidente Jacques Chirac, que se ha manifestado públicamente por la liberación de Ingrid, evitó que las FARC la hubieran matado.
"Eso es lo que ha permitido que Ingrid siga viva. Cuando a Ingrid la secuestraron, Fabian Ramírez (miembro de la cúpula de las FARC) dijo que si no se hacía un acuerdo humanitario ellos verían que harían con Ingrid. Inmediatamente Francia salió a respaldarla y por eso se volvió importante para que no la mataran", explicó.
Tras cuatro años de cautiverio de su hija, Pulecio mantiene dos esperanzas. Una inmediata: que en ocasión de este aniversario las FARC le hagan llegar pruebas de supervivencia; y la otra, que asegura no perderá, es "volver a ver a Ingrid".