KABUL.- Guerrillas talibanas mataron al menos a una docena de policías afganos y secuestraron a otros 40 en dos ataques separados en el sur del país, informaron funcionarios.
En la provincia sureña de Zabul, un oficial de la policía de alto rango, Mohammad Rasoul, murió y otras cuatro personas, incluyendo a dos altos funcionarios, resultaron heridas luego de que los talibanes atacaron con un misil el automóvil en el que viajaban anoche.
"Ellos eran parte de los refuerzos enviados para ayudar a un grupo de policías de carretera que estaban siendo atacados por los talibanes en una ruta de Zabul", informó Yousuf Stanizai, portavoz del Ministerio del Interior.
Un funcionario en Zabul, que prefirió no ser identificado, afirmó que más de 10 policías murieron en el ataque talibán.
La incursión sucedió horas después de que los talibanes atacaron una base policial en el distrito Chora en la vecina provincia de Uruzgan y secuestraron a hasta 40 policías, dijo un funcionario en Kabul bajo condición de anonimato.
Un periodista de Reuters recibió un llamado telefónico de una persona desconocida que se identificó como Mullah Ahmad, un comandante talibán, quien dijo que los militantes habían tomado como rehenes a los policías y que su líder decidirá su suerte.
También afirmó que los militantes habían matado a 12 policías en el ataque antes de secuestrar a los otros uniformados.
Mientras tanto, la capital del país, Kabul, estaba tranquila el miércoles por la mañana tras dos días de protestas contra los soldados antidisturbios de Estados Unidos, en las que murieron siete afganos.
Los disturbios se desataron debido al choque de un vehículo militar estadounidense, que causó la muerte de cinco civiles.
Las autoridades declararon un toque de queda nocturno en la ciudad y las tropas afganas estaban patrullando las calles.
La violencia en Zabul y Uruzgan comenzó en medio de una serie de operaciones militares de las fuerzas de coalición, lideradas por Estados Unidos, en el sur del país en las últimas semanas.
Unas 350 personas murieron, muchas de ellas en ataques aéreos. La mayoría de las víctimas fatales eran militantes pero también había decenas de policías, al menos 17 civiles y cuatro soldados extranjeros.
Éste es el período más sangriento de la insurgencia desde que las tropas de la coalición derrocaron al gobierno talibán en el 2001 por negarse a entregar al líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden.