BERLÍN.- La hermana Imma Mack, una monja alemana que entró de forma ilegal víveres a un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, murió ayer en un convento a los 82 años, informó la Iglesia Católica.
Nacida en 1924 en el seno de una familia opuesta al régimen nazi, Mack tenía 20 años cuando empezó a poner su vida en juego para suministrar comida y medicinas a los prisioneros del campo de concentración de Dachau, cerca de Múnich.
Enviada a Dachau por su orden para comprar verduras y flores, vio las durísimas condiciones en las que sobrevivían los prisioneros, y convenció a las otras religiosas para almacenar alimentos que ella podría hacer llegar de forma secreta a los prisioneros.
En diciembre de 2004 fue condecorada con la Orden de la Legión de Honor francesa por su "coraje y compromiso al servicio de la paz y la reconciliación entre Francia y Alemania", y en 2005 recibió la Cruz Alemana al Mérito.