MOSCÚ.- El Presidente ruso, Vladimir Putin, manifestó hoy la "decepción" de Rusia por el lanzamiento de siete misiles, uno de ellos intercontinental, por parte de Corea del Norte, que cayeron en el Mar de Japón.
"Estamos decepcionados con lo que ocurre en esta esfera. El derecho de unos estados no puede ser ejercido de forma que infrinja los derechos de otros", aseguró Putin durante una conferencia virtual con internautas de todo el mundo.
Putin afirmó que "unos ensayos de tal magnitud no pueden ser considerados normales", aunque agregó que no existen "argumentos" que sugieran que el programa de misiles norcoreano vaya dirigido contra Rusia.
"Corea del Norte es nuestro vecino, pero las capacidades militares de ambos países son incomparables", dijo Putin, y añadió que los radares rusos no han confirmado que uno de los misiles cayera cerca de su costa pacífica, como se afirmó en un primer momento.
El jefe del Kremlin consideró "imposible", a la vista de las "capacidades tecnológicas de Corea del Norte", que el régimen comunista desarrolle un misil balístico intercontinental.
Según los expertos, subrayó, "para aumentar el alcance de un misil hasta los 6.000 kilómetros es necesario que el cohete se eleve al espacio exterior a una altura de 600 kilómetros".
En todo caso, Putin se mostró partidario de abordar el alcance de los misiles norcoreanos en la próxima ronda de negociaciones a seis bandas (Rusia, China, Estados Unidos, Japón y ambas Coreas) estancadas desde hace casi un año.
Putin recordó que Corea del Norte "tiene razón" cuando dice que, al no haber suscrito los correspondientes acuerdos internacionales, no tiene porqué limitar sus ensayos en este terreno.
Aunque, recalcó, "los países civilizados cuando realizan ensayos como esos comunican con antelación el lugar donde pueden caer los trozos de los misiles y advierten que nadie acuda a esa zona del océano".
En cuanto a la reacción de la comunidad internacional, Putin se mostró contrario a la adopción de sanciones contra el régimen de Pyongyang por parte del Consejo de Seguridad de la ONU.
Rusia, que comparte con Corea del Norte una frontera terrestre de apenas 20 kilómetros, es uno de los pocos aliados con los que cuenta el aislado régimen comunista en la arena internacional.
Después de un brusco deterioro de las relaciones tras la desintegración de la Unión Soviética (1991), la llegada de Putin al Kremlin (2000) abrió una nueva etapa de cooperación entre Moscú y Pyongyang.