 El Presidente electo de Perú rechazó las acusaciones en su contra. (Foto: AP) |
QUITO.- El Presidente electo de Perú, Alan García, sostuvo hoy en Quito que las acusaciones vertidas en su contra en Chile por presuntas violaciones de los derechos humanos durante su primer mandato (1985-1990) provienen de "terroristas".
El pasado lunes, la jueza chilena Romy Rutherford admitió a trámite una querella contra García presentada el pasado 22 de junio por los abogados chilenos Hugo Gutiérrez y Roberto Avila en representación de los peruanos Raúl Paiva y Rodolfo Noriega, dirigentes del Comité de Refugiados de Perú en Chile.
"Creo que (las acusaciones) provienen de senderistas, de terroristas que han encontrado un refugio, tal vez demasiado generoso, en Chile para sustraerse a la pena que corresponde a sus delitos", dijo García en una rueda de prensa en Quito, donde se reunió con el Presidente ecuatoriano, Alfredo Palacio.
García consideró que "Sendero Luminoso todavía tiene algunos remanentes, más bien de corte diplomático, como esos grupos que hay en Chile, que presentan ante un juzgado cualquier acusación".
El futuro Mandatario de Perú dijo que desde que llegó a Perú en 2001, como candidato presidencial, ha sido investigado por catorce fiscales "y en las catorce ocasiones, todo tipo de acusación ha sido archivada".
"Jamás se ha encontrado ninguna prueba ni evidencia ni motivación por la cual pudiera tener complicación en ningún crimen", afirmó García, que el próximo 28 de julio comenzará su segundo mandato.
La demanda planteada en Chile está relacionada con las matanzas de presos pertenecientes a Sendero Luminoso y a otros grupos, ocurridas el 19 de junio de 1986 en las cárceles de El Frontón, San Juan de Lurigancho y Santa Bárbara, donde los reclusos se amotinaron para evitar ser trasladados a la prisión de alta seguridad de Canto Grande.
Según el querellante Paiva, en esas cárceles se llevaron a cabo ejecuciones extrajudiciales, desapariciones y torturas, y el Gobierno de Alan García se negó a dialogar con los reclusos.
En la cárcel de El Frontón el levantamiento fue sofocado por infantes de marina, que asaltaron el recinto y se enfrentaron con los presos, con un saldo de 119 internos muertos, según Paiva.