BAGDAD.- Estados Unidos estaba preparado el jueves para entregar el mando formal de las tropas iraquíes al gobierno del primer ministro Nuri al-Maliki, un importante paso hacia la salida del país de los alrededor de 150.000 soldados de la fuerza extranjera que opera allí.
El portavoz del ejército de Estados Unidos en Irak, el mayor general William Caldwell, dijo que la importancia del traspaso era "gigante".
Maliki espera que las fuerzas iraquíes controlen la mayoria de las provincias del país antes de fin de año, pero los analistas tienen dudas sobre la posibilidad de cumplir co nese calendario.
Dicen que las fuerzas de seguridad iraquíes siguen dependiendo fuertemente de las tropas estadounidenses para el apoyo logístico necesario para combatir la insurgencia sunita y la violencia sectaria, que provocan la muerte a unas cien personas por día.
Los interrogantes sobre la preparación de los 130.000 soldados del ejército de Irak surgieron luego de que milicianos chiítas mataron a unos 20 efectivos en enfrentamientos callejeros en el sur del país el mes pasado, y tras la negativa de los soldados chiítas a desplegarse en Bagdad para apuntalar la ofensiva liderada por Estados Unidos.
Una vez que las tropas iraquíes asuman el mando, sus lealtades religiosas serán puestas a prueba, en momentos en que Maliki lucha para contener la creciente violencia comunal desde el ataque con bombas en febrero a un santuario chiíta que puso al país al borde de una guerra civil.
Los miembros de la minoria sunita han acusado a las milicias chiítas de infiltrarse en las fuerzas de seguridad para llevar a cabo matanzas por motivos religiosos. Los chiítas lo han negado.
El Presidente del parlamento iraquí, Mahmoud Mashhadani, dijo el miércoles durante una caldeada sesión: "Tenemos de tres a cuatro meses para reconciliarnos entre nosotros. Si el país no sobrevive a esto se hundirá".