"Soy un optimista", dice Muhammad Yunus, y se le nota. Se ha pasado casi 30 años de sus 63 luchando contra los prejuicios que eternizan la pobreza. Partió intentando convencer a un banquero de que podía prestar plata a los pobres, y a los pobres de que eran capaces de invertir bien ese dinero. Todavía dedica mucho de su tiempo a esto. Pero además, viaja por el mundo hablando del Grameen Bank, el banco de la aldea que él creó en 1976 y que a julio de este año había prestado cuatro mil millones de dólares, con tres mil 600 millones ya devueltos. Sólo a clientes muy pobres. Sin aval, sin hipotecas. "Su dignidad es suficiente garantía", es la fórmula Yunus.
Por supuesto, muchos no le creen. Dudan de sus estadísticas de retornos: 99 por ciento a julio de este año, según Yunus. No les parece posible que, a estas alturas, Grameen sea una empresa autosustentable, de la cual son propietarias las mismas personas que pidieron y pagaron sus créditos con ella.
Pero es así. Yunus comenzó sacando de su bolsillo el dinero para los créditos, pero hoy no tiene ni un peso puesto en Grameen. No está entre sus dueños, ni le pide préstamos. "No califico", bromea él. Cobra un sueldo que le permite vivir sencillamente en Dhaka, junto a su mujer, Afrozi -profesora de física-, y su hija, Deena, de 17 años, que está terminando el colegio. "Intento pasar tiempo con ellas, aunque viajo mucho para dar a conocer nuestras ideas", explica conectado a su correo electrónico en la capital bengalí.
Desde allí asegura que Grameen está en una sólida posición financiera: "El banco financia el 93 por ciento de sus créditos con recursos propios y los de sus ahorristas. El siete por ciento restante proviene de nuestros créditos previamente contratados. De nuestras 1.182 sucursales, 351 tienen más dinero en depósitos que en créditos. En 1995, el banco decidió no recibir más donaciones. La última llegó en 1998, porque ya estaba en curso cuando tomamos nuestra decisión. Los crecientes depósitos en Grameen Bank son más que suficientes para repagar los créditos existentes, sostener y expandir el programa de créditos en el futuro".
Y si alguien tiene dudas, añade Yunus, los libros están abiertos. "Grameen Bank es una de las instituciones más estudiadas del mundo", dice el economista. Tiene razón. Decenas de estudiantes viajan a Bangladesh cada año a hacer sus tesis acerca del modelo Grameen. El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otras instituciones han enviado a sus analistas para descubrir el secreto de Yunus. Él insiste: "Cuando los bancos decían que la gente pobre no era digna de crédito, inmediatamente sonaba sensato para cualquiera. Nadie sentía que era necesario cuestionar esa idea. Nadie hacía la pregunta obvia: ¿por qué es la gente la que debe ser digna de los bancos?, ¿acaso son los bancos dignos de la gente?".
Si es tan obvio, ¿por qué no se hizo antes?
"Pienso que nos ha faltado una comprensión clara acerca de qué causa la pobreza y qué caracteriza a los pobres. La gente siempre ha pensado que los pobres son flojos, que no tienen habilidades, que están simplemente esperando por caridad y subsidios, o por gente que les dé trabajo. La gente creía que la pobreza no podía ser resuelta, que los pobres estaban destinados a permanecer así. Como resultado, gobiernos e individuos encontraron en la caridad y los subsidios la manera más efectiva de ayudar. Pero eso no ha contribuido a resolver el problema. Nadie estaba tratando de terminar con la pobreza. Todo lo que buscaban era hacerla soportable para ellos mismos y para los pobres.
"Nuestro trabajo en Grameen Bank nos mostró que la gente pobre tiene habilidades que permanecen inutilizadas y subutilizadas, y que es capaz de cambiar su propio destino si se le dan las oportunidades correctas. Nadie lo había intentado antes, porque se asumía que la pobreza era parte integral de la humanidad, que siempre se quedaría con nosotros, incluso si la prosperidad de nuestra civilización se elevaba hasta el cielo. ¡Sonaba tan convincente! Grameen cree que la pobreza no es creada por los pobres, sino por las instituciones y políticas que los rodean. Para eliminarla, debemos hacer los cambios apropiados en las instituciones y las políticas. Liberar la energía y la creatividad en cada ser humano es la respuesta a la pobreza".
El crédito, un derecho
La próxima semana, Muhammad Yunus estará en Chile, invitado por BancoEstado, Caja de Compensación Los Andes, Fundación Contigo y Desafío S.A. Será un buen momento para evaluar la marcha de la red de microcrédito en Chile, creada tras la visita de Yunus, hace tres años, y que unió los esfuerzos de las diversas instituciones que otorgan estos préstamos. "En Chile, podré enterarme con más detalle", explica el economista, sin atreverse todavía a opinar sobre los resultados de estas experiencias.
¿Cuánto tiempo deberá pasar para que veamos cambios importantes en nuestro país, como los que se dieron en Bangladesh?
"Los cambios cualitativos en las vidas de las personas que se benefician de los programas de microcrédito son rápida-mente visibles. Sin embargo, uno podrá ver un cambio cualitativo en un país en particular cuando la cobertura, en términos del número de personas beneficiadas con el microcrédito, sea significativa. En Bangladesh, 10 millones de familias pobres se benefician del microcrédito. Si asumimos cinco personas por familia, eso es 50 millones de personas, lo cual es significativo en un país de 130 millones de personas. El impacto en un país como Chile debiera ser más rápido, por el nivel de la educación, la salud y las comunicaciones que existe en el país".
Usted cree que las cifras de pobreza en Chile son absolutamente manejables. ¿Por qué, entonces, si el problema es pequeño comparado con otros países, y tenemos los recursos para enfrentarlo, todavía no hemos resuelto el tema?
"La pobreza no tiene nada que ver con los recursos del país, sino con las instituciones y políticas que han sido diseñadas no para dar iguales oportunidades, sino sólo mantener el status quo. Toma los bancos como ejemplo. Los bancos sólo prestarán a aquellos que puedan ofrecer avales, es decir, la gente que ya tiene recursos, perpetuando así el status quo. Al mismo tiempo, nuestra experiencia durante 26 años ha mostrado que la gente pobre paga sus créditos ¡mejor que los ricos! Debido a que las instituciones y las políticas son básicamente las mismas en todo el mundo, incluso los países más ricos tienen gente pobre. Muchos países de África son extremadamente ricos en términos de recursos naturales, pero su gente vive en condiciones miserables. Si los pobres tuviesen las mismas oportunidades que la gente rica, no existiría pobreza en el mundo".
Los economistas liberales dicen que el crecimiento económico es el único camino para combatir la pobreza. Si usted compara las cifras de ambos indicadores, debe reconocer que están conectados. ¿Por qué, entonces, nuestro país necesita hacer algo más que simplemente crecer?
"Esto tiene que ver con crear las condiciones para que toda la gente tenga oportunidades para integrarse a la economía. El crecimiento es como un curso de agua. Si tienes un bote puedes tomar ventaja de la corriente, yendo a lugares donde no podrías haber ido antes. Si no tienes un bote, te ahogas. Por eso debemos crear institucionales para que los pobres puedan sacar ventaja del crecimiento. Crecer es una condición necesaria para sacar a la gente de la pobreza, pero definitivamente no es condición suficiente".
El microcrédito apunta a estimular las ideas emprendedoras de los pobres. Pero, ¿qué pasa si la persona no tiene la habilidad o el interés de transformarse en un microempresario?
"Todos los seres humanos están dotados de talentos ilimitados, pero las sociedades fallan en darles el apoyo que necesitan para explorar esas potencialidades. Muchos mueren sin haber descubierto siquiera la mínima parte de lo que son capaces. Yo asumo, por ejemplo, que cada persona es un emprendedor en potencia, pero muy pocos tenemos la oportunidad de explorar ese potencial. Debido a esta capacidad inherente a todos los seres humanos, siento que el autoempleo es la más rápida y fácil manera de crear empleo para los pobres. Mi argumento es que el crédito debe ser aceptado como un derecho humano, porque puede crear autoempleo instantáneamente, dando a la gente la oportunidad de salir de la pobreza gracias a sus propios esfuerzos.
"Por supuesto, algunos pueden preferir un empleo remunerado que el trabajo independiente. Pero, si no hay empleos disponibles, entonces la gente debe tener la oportunidad de crear sus propios trabajos. Debemos abandonar la idea de que el único modo de subsistir es encontrar un cupo en una empresa ya creada.
"Se tiende a pensar que un empresario es un tipo especial de persona, debido a que la teoría económica no reconoce a la gran mayoría de la gente como emprendedora. Por esto tampoco hay instituciones ni políticas que ayuden a la gente común interesada en crear su propio empleo. Ellas sólo están disponibles para el selecto grupo de los empresarios en el sentido tradicional".
En el modelo Grameen no existen los avales ni las garantías, pero cada persona ingresa al sistema con otras cuatro, y si ella no devuelve el dinero, sus amigos no recibirán crédito. ¿Qué pasa si el sentido de solidaridad, la conexión entre los pobres, es débil o no existe?
"Esta conexión es creada dentro de nuestro programa. Lo diseñamos de tal manera que quienes piden los préstamos escogen también a los otros miembros del grupo, a quienes conocen y con quienes se sienten a gusto. Ese es el punto de partida. Entonces viene el trabajo de motivación. Es parte importante de lo que hacemos. Si las mujeres ven que se benefician cuando trabajan unidas, eso da un fuerte incentivo al trabajo en equipo, por el bien de todos. Las actividades de movilización social del Grameen influyen en la cultura y las actitudes de nuestros socios. Los estudios muestran que las mujeres que participan en los programas de microcrédito en Bangladesh forman nuevas y poderosas redes, aparte de sus grupos de pertenencia tradicionales".
¿Cómo evita usted que la gente pobre gaste sus créditos en consumo?
"Dirigirnos a las mujeres ha sido un modo de prevenir el mal uso de los créditos. Las mujeres son muy cuidadosas respecto de cómo usar sus créditos, e invariablemente los utilizan en promover el bienestar de sus familias. Esa es la razón por la cual dejamos de prestar a los hombres y nos concentramos en las mujeres. Pero esto no es cierto sólo en Bangladesh. Hemos descubierto que se aplica en todos los países donde los programas Grameen operan. No se trata de religión, región o cultura. Está más relacionado con un asunto de género que con otros factores.
"Las mujeres muy pobres son buenas administradoras de los recursos económicos escasos. Ellas tratan de asegurar que lo poco que tienen alcance lo más que se pueda para las necesidades domésticas. Cuando una mujer pobre obtiene un crédito de Grameen, ella quiere asegurarse de poder pagar, así es que lo invierte del mejor modo posible para mantener la línea de crédito abierta. Si en un programa de microcrédito los usuarios están ''''malgastando'''' los créditos en consumo, yo diría que ese programa no está llegando a los realmente pobres".
Los nuevos privados
Usted no confía en la burocracia internacional, como el FMI o el Banco Mundial. Dice que un montón de tiempo y dinero es desperdiciado en analizar y evaluar, en vez de ayudar. Muchos en Chile opinan lo mismo sobre la focalización del gasto social. ¿Cuál debe ser el papel del Estado en combatir la pobreza?
"El Estado puede jugar un papel importante en crear empleo, generando un ambiente apropiado para la inversión tanto en el sector agrícola como en el industrial. Además, los gobiernos pueden ayudar a crear un ambiente donde los empresarios motivados por su conciencia social se sientan bienvenidos y estimulados para aportar ideas innovadoras. Crear gobiernos locales fuertes otorga la oportunidad a los pobres de participar en ellos para hacer las cosas por sí mismos.
"Al mismo tiempo, el gobierno puede reconocer el potencial del autoempleo como un modo de crear empleo para la gente pobre que es casi ilimitado. El gobierno debe generar políticas que apoyen los programas de microcrédito y otras instituciones que son creadas exclusivamente para los pobres. Una recomendación clave para la erradicación de la pobreza es crear instituciones exclusivas para los pobres, de las cuales los pobres mismos sean dueños".
¿Son los privados más eficientes que el Estado en este tema?
"No seremos capaces de resolver el problema de la pobreza dentro de la ortodoxia del capitalismo predicado y practicado hoy. Con el fracaso de muchos negocios manejados por el Estado -la salud, la educación y los programas sociales- en los países en desarrollo, la gente se apresura en recomendar que ellos sean puestos en manos del sector privado. Si bien yo respaldo esto, quisiera agregar una pregunta: ¿de qué sector privado estamos hablando? El sector privado que busca el beneficio personal tiene su propia agenda, que entra en conflicto con la agenda pro-pobres, pro-mujeres y pro-ambiente. La teoría económica no nos ha entregado una alternativa a este conocido sector privado. Yo propongo que inventemos una alternativa poderosa: un sector privado movido por la conciencia social, creado por empresarios sociales, que nos ayudará a superar la pobreza".
¿Cómo podría usted convencer a un inversionista chileno de apostar por el microcrédito?
"Hay hombres de negocios de todo el mundo dispuestos a ir más allá de la motivación de las utilidades, interesados en invertir en negocios que persigan objetivos sociales también. Pero existen pocas oportunidades de este tipo. Entre ellas, los programas de microcrédito, donde puedes invertir dinero y conservar el valor de tu inversión, mientras consigues un poderoso objetivo social. Si podemos demostrar, con ejemplos prácticos, que eso es posible, más y más gente de negocios estará dispuesta a apoyar el microcrédito. Esto es una inversión, no caridad. El microcrédito se basa en los principios de cualquier negocio. Es atractivo porque las tasas de pago son cercanas al ciento por ciento. Los pobres están dispuestos a pagar precios de mercado por los créditos, porque las alternativas a su alcance -prestamistas y usureros- son demasiado abominables".
Usted está muy atento a lo que se escribe sobre el Grameen Bank. Envía cartas a los editores cada vez que un artículo insinúa dudas acerca de su éxito. ¿Por qué es este tema tan importante? ¿Por qué Grameen debiera tener mejores tasas de pago que otros bancos?
"Un párrafo de información errónea puede arruinar todo el trabajo que no sólo nosotros, sino todas las organizaciones que replican el Grameen alrededor del mundo han desarrollado durante años. Siempre ha habido escépticos, en posiciones de poder, que continúan creyendo que la gente pobre no es digna de crédito, y la información errónea acerca del desempeño de Grameen les da la razón. Es importante para nosotros mantener un buen registro, si somos realmente serios para erradicar la pobreza".
Celulares antipobreza
¿Por qué es usted tan entusiasta respecto de las nuevas tecnologías?
"El nuevo milenio nos ha traído la inédita posibilidad para cada ser humano de descubrir su propio potencial y una oportunidad de cambiar su vida. Esto es verdad sin importar donde uno viva. La tecnología de la información y las comunicaciones está creando las condiciones para un mundo sin distancias y contribuyendo a que la economía se expanda a gran velocidad. Pese a que ofrece la gran posibilidad de combatir la pobreza, este potencial permanecerá inexplorado si lo dejamos a arbitrio de las fuerzas del mercado. Ellas ayudarán primero a los países ricos a volverse más ricos, a los grandes negocios a hacerse más grandes, y ellos a su vez guiarán la industria hacia sus propias metas.
"No tiene por qué ser así. Existen poderosas personas y organizaciones en el mundo fuertemente comprometidas con el fin de la pobreza. Ellas pueden orientar la industria hacia las necesidades de la gente pobre. La tecnología puede jugar un papel inmediato en terminar con la pobreza, integrando a los pobres en el proceso de globalización, expandiendo su mercado a través del comercio electrónico, eliminando los mediadores en los negocios, creando oportunidades de trabajo internacionales a través del outsourcing, brindando educación, conocimiento y entrenamiento de habilidades de un modo amigable, y brindando servicios en salud".
Usted ha creado en su país varias empresas Grameen, destinadas a apoyar a los pobres con diversas tecnologías. Una es Grameen Phone, que ha extendido la telefonía móvil en Bangladesh. ¿Cómo puede un teléfono celular ayudar a una mujer a salir de la pobreza?
"Grameen Phone está expandiendo sus servicios en las áreas rurales de Bangladesh a través de los usuarios del Grameen Bank. Un usuario recibe un equipo telefónico con financiamiento del Grameen Bank y se transforma en la señora del teléfono de su aldea, vendiendo servicios telefónicos a los aldeanos, en muchos lugares donde la red fija no existía. En este proceso, ella consigue un ingreso que en promedio dobla el per cápita del país. A julio de este año, Grameen había provisto a más de 29 mil pobres con teléfonos móviles para generación de ingresos en aldeas bengalíes".
Su sueño es reducir la pobreza a la mitad para el 2015, y hacerla desaparecer para el 2050. ¿Estamos siguiendo el camino correcto para conseguirlo?
"Pienso que esta es la meta más valiente que la humanidad se ha impuesto, pero es alcanzable. Estoy totalmente convencido, desde mi experiencia con la gente pobre, de que ella puede salir de la pobreza si le damos oportunidades. Pero me preocupa que tan poca gente hable realmente en serio respecto de esta meta. Los líderes que se comprometieron a cumplirla se han dedicado a otras cosas. Ellos creen, posiblemente, que si la decisión fue tomada al más alto nivel, una maquinaria bien coordinada y poderosa será activada para hacer el trabajo. Pero, a menos que nos hagamos cargo en serio, esta meta correrá la misma suerte que otras que nos hemos impuesto antes".
¿Es cierto que, cuando está cansado o deprimido, usted se sumerge en una aldea hasta recuperar sus energías?
"Trato de ir a las aldeas y compartir con nuestros usuarios tanto como puedo. Ellos me inspiran muchas ganas de trabajar y creatividad. También me inspira ver a sus hijos, que no son diferentes de cualquier otro niño. Me prometo a mí mismo que haré lo mejor que pueda para asegurarme de que crezcan y demuestren que son capaces de contribuir a este mundo como cualquiera. Estas visitas reafirman mi fe en los talentos sin límite de los seres humanos. Puedo ver cómo la gente descubre sus riquezas apenas se le da una pequeña oportunidad".