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Peligro de nuevos deslizamientos dificulta rescate de desaparecidos en Sao Paulo

Al menos 70 hombres del Cuerpo de Bomberos y la Defensa Civil suspendieron esta noche la remoción de escombros debido a la inestabilidad del terreno y el peligro de nuevas lluvias.

14 de Enero de 2007 | 20:57 | EFE

SAO PAULO.- El peligro de deslizamientos en una obra de ampliación del Metro de Sao Paulo, que el viernes se hundió dejando un socavón de 40 metros de profundidad, dificultó hoy las tareas de rescate de las siete personas desaparecidas y aumentó el drama de los familiares que permanecen desde entonces en el lugar.

A pesar de la larga espera sin noticias y de las declaraciones de los bomberos, que descartaron hoy la posibilidad de encontrar a alguien con vida, los parientes de los desaparecidos -el conductor de un camión, una anciana, un hombre y cuatro pasajeros de un minibús- coincidieron en decir a los periodistas que esperan un milagro.

Al menos 70 hombres del Cuerpo de Bomberos y la Defensa Civil suspendieron esta noche la remoción de escombros debido a la inestabilidad del terreno y el peligro de nuevas lluvias, factores que pueden contribuir a soterrar aún más a las víctimas. Las labores se suspendieron cuando los socorristas se encontraban a unos ocho metros del lugar donde se supone que están las víctimas, informaron los bomberos.

Las paredes y cimientos de una estructura adecuada para la nueva estación del Metro, en el oeste de Sao Paulo, se vinieron abajo por causas aún desconocidas hacia las 15.00 hora local (17.00 GMT) del viernes.

Según los ingenieros que trabajaban en el servicio subterráneo de transporte, un cilindro con paredes de cemento, de 40 metros de profundidad y 40 metros de diámetro, utilizado para introducir desde la superficie material de construcción hasta el túnel donde se instalarán los rieles, se amplió casi al doble cuando cedieron sus paredes.

A esa hora veinte obreros trabajaban en el interior de la obra. Unos extraños ruidos les alertaron del inminente peligro y les permitieron salir poco antes del derrumbe. Minutos después cinco camiones fueron literalmente tragados por el enorme hueco, que se extendió a ochenta metros de diámetro, así como un pequeño autobús del transporte colectivo.

Las autoridades anunciaron en principio que cuatro personas estaban desaparecidas, pero durante el sábado la presencia de familiares de otras personas permitieron consolidar en siete la cifra de víctimas.

Una calle aledaña sufrió profundas grietas en su estructura y los habitantes de unas ochenta casas debieron ser desalojados de inmediato ante el riesgo de nuevos derrumbes.

Desde el sábado hasta hoy los equipos de rescate efectuaron delicadas maniobras para evitar la caída al precipicio de una enorme grúa, de 50 metros de altura y 50 toneladas de peso, que estaba siendo utilizada en las obras, así como para recuperar los vehículos que cayeron en el socavón.

Los obreros retiraron aproximadamente 2.000 toneladas de tierra del enorme hueco y al final de la tarde un automóvil vacío, pero no encontraron a ningún ocupante. El alcalde de Sao Paulo, Gilberto Kassab, dijo que los trabajos de rescate de las víctimas del accidente se encuentran en la etapa final.


El gobernador de Sao Paulo, José Serra, afirmó el sábado durante su visita al lugar de la tragedia que la prioridad es encontrar a los desaparecidos y que los trabajos de desescombro no perjudiquen a las personas atrapadas.

Según Serra, las autoridades de Protección Civil han organizado la evacuación de los vecinos residentes en los edificios cercanos y, en ese sentido, precisó que al menos 42 familias han sido alojadas en hoteles hasta que se aclare que sus viviendas no corren peligro.

El lugar de la tragedia está a pocos metros del río Pinheiros, que corta la ciudad, y al lado de una de las principales avenidas de Sao Paulo. El tránsito de vehículos en la Marginal Pinheiros, que corre paralelamente al epicentro del peor accidente en la historia del Metro de Sao Paulo, ha sido interrumpido indefinidamente desde el viernes, para facilitar el acceso de las autoridades y los socorristas con sus maquinarias de trabajo.

Geólogos e ingenieros explicaron hoy que la zona, por ser vecina al río Pinheiros, es muy húmeda, y con las recientes lluvias los terrenos habían quedado muy inestables.

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