La crisis económica no influyó en lo más mínimo para que los rusos aumentaran sus arcas monetarias.
SEGMOSCÚ.- La crisis económica generalizada no fue obstáculo para que Rusia duplicara en 2009 el número de sus multimillonarios, con la notable presencia entre los más ricos de representantes del deprimido sector metalúrgico.
Si la lista de las personas más acaudaladas del planeta publicada esta semana por la revista estadounidense Forbes constata que el año pasado hubo un incremento mundial de 793 a 1.011 "milmillonarios", en Rusia su número aumentó de 32 a 62 afortunados.
Esto permitió que Rusia se situara como la primera en Europa y la tercera en el mundo por el número de personas con una fortuna de al menos 1.000 millones de dólares, por detrás solo de Estados Unidos (403 magnates) y China (64), pese a que el Producto Interior Bruto ruso sufrió el pasado año una contracción récord del 7,8 por ciento.
Hace un año, la crisis había reducido de 110 a 32 el número de los "milmillonarios" rusos, mientras la fortuna total de los cien ciudadanos más ricos disminuyó en 2008 de 522.000 millones a 140.000 millones de dólares.
En 2009, encabeza la parte rusa del ránking mundial el magnate metalúrgico Vladímir Lisin (número 32 en la lista global de Forbes), quien en un año multiplicó por tres su fortuna personal, hasta los 15.800 millones de dólares.
Le siguen su compañero del sector Mijaíl Prójorov, con 13.400 millones de dólares (4.100 millones más que un año antes), y el copropietario de Alfa-Bank y de la petrolera TNK-BP, Mijaíl Fridman, quien duplicó su fortuna hasta los 12.700 millones.Completan el "top ten" ruso los empresarios Román Abramóvich (11.200 millones de dólares), Oleg Deripaska (10.700 millones), Vaguit Alekpérov (10.600 millones), Vladímir Potanin (10.300 millones), Alexéi Mordashov (9.900 millones), Víctor Rashnikov (9.800 millones) y Dmitri Ribolovlev (8.600 millones).
Según explicó a la edición rusa de Forbes el presidente del grupo editorial, Steve Forbes, el número de los millonarios rusos en la lista depende directamente de los precios mundiales de las materias primas que exporta el país y su elite empresarial.
Entre otras particularidades, Forbes señaló que los empresarios rusos más prósperos están estrechamente vinculados con el Estado, que les tendió la mano en medio de la crisis, pero prefieren hacer sus mayores inversiones en el extranjero, protegiendo sus capitales de los vaivenes políticos internos.
Expertos locales explicaron el repunte de las grandes fortunas rusas con la particular política anticrisis del Kremlin, que repartió multimillonarias ayudas y créditos entre los grandes empresarios, olvidándose de la pequeña y mediana empresa.
"Esa peculiar política económica ha permitido que mucha gente ganara dinero con la crisis, en vez de obtener beneficios desarrollando la producción", explicó a "Nezavisimaya Gazeta" el empresario Román Bazhok.
Según Maxím Koshulinski, editor de la versión rusa de Forbes, los magnates rusos aprovecharon su amistad con el poder para conseguir en medio de la crisis una vital reestructuración de sus cuantiosas deudas.
"Ese crecimiento del número de multimillonarios es una prueba del monstruoso carácter antisocial de nuestro Estado, y no indica para nada que Rusia esté saliendo de la crisis", aseguró al diario de negocios "Védomosti" el economista Ígor Chubais.