Representantes de Chile y Bolivia durante una de las reuniones en 2009.
Héctor Yáñez, El MercurioLA PAZ.- Los gobiernos de Bolivia y Chile reiniciarán en julio las reuniones para analizar y dar cumplimiento a la agenda de 13 puntos que incluye la demanda marítima de Bolivia, anticipó hoy el cónsul boliviano en Santiago, Walker San Miguel.
El ex ministro de Defensa explicó al diario "Cambio" que la Cancillería chilena aceptó el pedido de Bolivia para reanudar el diálogo, que comenzó durante el gobierno de Michelle Bachelet.
San Miguel precisó que la solicitud fue hecha el jueves pasado al canciller chileno, Alfredo Moreno, quien está de acuerdo con el reinicio de las conversaciones desde la primera semana de julio.
Las negociaciones serán a nivel de vicecancilleres de Bolivia y Chile, como ha ocurrido en los últimos cuatro años, y en la agenda bilateral también figura el tema de las aguas del Silala que son útiles para las exploraciones mineras en el norte de Chile.
Los campesinos del sudoeste del departamento boliviano de Potosí aceptaron inicialmente un acuerdo de venta de agua dulce de Bolivia a Chile, tras una reunión en febrero pasado con el canciller David Choquehuanca.
Los equipos técnicos de las cancillerías de ambos países acordaron en noviembre del año pasado en Santiago el cobro por el uso de las aguas bolivianas del Silala a empresarios del norte chileno, la zona más árida del mundo.
El conflicto se remite al 30 de septiembre de 1908, cuando el entonces prefecto (gobernador) de Potosí, René Calvo Arana, permitió a la empresa ferroviaria The Antofagasta and Bolivian Railway Company Limited, el uso de agua sin pagar por ello al departamento boliviano de Potosí, en el sur de Bolivia.
El canciller Choquehuanca propuso inicialmente que se haga el pago de una parte del uso de las aguas mientras se hace un estudio para el pago del resto de la deuda, tal como exigen los movimientos cívicos de Potosí y sus provincias.
Un preacuerdo de Bolivia con Chile fue revisado para incluir en el texto el pago de la llamada "deuda histórica", punto de debate entre ambas cancillerías. Sólo en julio se sabrá si el documento final es firmado o no.