BURAS, EE.UU..- Los residentes de la costa del Golfo de México en Estados Unidos se preparaban el domingo para recibir más petróleo en sus playas, mientras el crudo llegaba a las costas de Panama City, un centro turístico popular en el norte de Florida.
Las playas de la ciudad permanecían abiertas después de que equipos de limpieza retiraron las bolas de alquitrán desde las costas, dijeron autoridades.
Aún así, el hecho es una preocupación para un estado donde la industria del turismo genera 60.000 millones de dólares al año.
"La amplia mayoría (de las bolas de alquitrán) desapareció con la marea. Nuestras playas están limpias y abiertas", dijo Valerie Lovett, portavoz del condado Bay de Florida.
El mayor derrame en la historia de Estados Unidos amenaza a las economías de la costa de cuatro estados, incluido Luisiana, el más afectado.
También ha dañado severamente las finanzas y la reputación del gigante energético británico BP y ha menguado la popularidad del Presidente Barack Obama.
La Casa Blanca criticó al presidente de BP, Tony Hayward, por tomarse un tiempo libre el sábado de su tarea de enfrentar las consecuencias del derrame para ver una carrera de yates en la costa sur de Gran Bretaña. BP dijo que él estaba tomando un poco de un muy necesario descanso.
Para minimizar el impacto ambiental del derrame, BP está capturando hasta 24.000 barriles de crudo (3,81 millones de litros) por día utilizando sistemas de contención que cubren una fracción de los entre 35.000 a 60.000 barriles diarios que la Guardia Costera de Estados Unidos dice que están saliendo desde el pozo.
BP reinició el sábado su esfuerzo de contención, luego de que uno de los sistemas estuvo cerrado por 10 horas para reparar un problema técnico y permitir el paso de una tormenta. Fue el más reciente de una serie de problemas que han aquejado a los intentos por detener el flujo de crudo que ya lleva 62 días.