El derrame de petróleo en el Golfo de México es considerado como una de las peores catástrofes ambientales de la historia.
EFE
WASHINGTON.- La tormenta tropical Bonnie fue degradada hoy a una simple depresión, y permitió el retorno de los equipos de la petrolera británica BP a la zona del Golfo de México, para intentar contener el crudo que sigue brotando desde el 20 de abril en la zona, aunque en menor cantidad gracias a un tapón puesto en la zona de la falla.
"Vamos a estar jugando el juego del gato y el ratón", graficó el almirante Thad Allen, de la Guardia Costera, coordinador de los esfuerzos para poner fin al derrame, en referencia a la temporada de huracanes que pueden pasar por la región.
El Centro Nacional de Huracanes (NHC por su sigla en inglés, con base en Miami) informó hoy que Bonnie "sobrevive" con vientos de apenas 48 kilómetros por hora y dijo que "los avisos de tormenta tropical han sido descontinuados".
Los equipos que trabajan sobre el lugar de la pérdida se habían retirado el viernes, al igual que los elementos de la Guardia Costera, pero las labores se reiniciaron hoy después del anuncio del NHC.
Allen explicó que tomará entre 24 y 36 horas retomar las tareas de perforación para los pozos de alivio que deberán estar listos para mediados de agosto. Los pozos deberán servir para poner fin a la pérdida, por ahora controlada, desde hace una semana, por el tapón colocado por los equipos de rescate.
Las buenas noticias climáticas contrastaron hoy con otras negativas desde el frente de las indemnizaciones, y también con nuevas revelaciones sobre hechos previos al accidente del 20 de abril, cuando explotó la plataforma de la suiza Transocean, operada por la BP, dejando once operarios muertos.
Kenneth Feinberg, el funcionario encargado de administrar el fondo de 20.000 millones de dólares que se le ordenó a la BP abrir para hacer frente a las compensaciones a las personas y empresas afectadas por el derrame, dijo hoy que todavía no pudo despachar ningún cheque porque la petrolera no depositó dinero.
"No quiero que los cheques reboten", dijo Feinberg durante un encuentro con la prensa en Mobile, en Alabama, uno de los estados afectados por el derrame, junto a Louisiana, Mississippi y Florida.
Feinberg se declaró "preocupado", y acusó a la BP de estar tratando de "ganar tiempo" a pesar de saber que tiene que pagar las indeminizaciones a residentes y empresarios de la zona.