''Tengo la determinación de que los australianos escuchen directamente de mí las causas por las que estoy luchando'', dijo la Mandataria.
AFPSYDNEY.- El gobernante Partido Laborista de Australia y la oposición conservadora obtendrán un empate técnico en las elecciones generales del próximo 21 de agosto, según un sondeo publicado hoy por Newspoll en "The Australian".
Los laboristas y los conservadores se reparten en partes iguales los apoyos de los electores, pero hace dos semanas Newspoll vaticinaba un 55 por ciento para el partido gobernante y un 45 por ciento para la oposición.
Tras conocer el resultado de la encuesta la Primera Ministra, Julia Gillard, anunció que hará más campaña en la calle para llevar su mensaje directamente a los votantes, en lugar de difundir su política en actos más protocolares.
"Tengo la determinación de que los australianos escuchen directamente de mí las causas por las que estoy luchando", dijo la Mandataria, quien asumió la jefatura del Ejecutivo el mes pasado tras la dimisión forzada del ex Primer Ministro Kevin Rudd.
La encuesta de Newspoll, compañía vinculada al magnate de la comunicación Rupert Murdoch, fue realizada a través de 1.717 llamadas a lo largo del fin de semana con un margen de error de 2,4 puntos porcentuales.
Hoy comenzó el voto por correo para aquellos que no puedan acudir a las urnas dentro de tres semanas.
La pérdida de apoyo a los laboristas se da después de que la semana pasada se filtrara información secreta sobre el partido y su antiguo líder, Kevin Rudd.
El ex Primer Ministro renunció a su cargo en junio pasado antes de enfrentarse a su entonces viceprimera ministra Gillard en una votación dentro del Partido Laborista.
En los últimos meses, la popularidad de Rudd había caído en picada tras retirar su propuesta de ley sobre el comercio de emisiones de gases.
Según un sondeo difundido este fin de semana por el centro Nielsen, los laboristas obtendrían el 48 por ciento de los votos, mientras que la coalición conservadora encabezada por Tony Abbot conseguiría un 52 por ciento. De acuerdo a esta encuesta, la popularidad del partido gobernante ha caído hasta un nivel similar al que provocó la caída de Rudd.