WASHINGTON.- El encargado de la respuesta del Gobierno de Estados Unidos al derrame de crudo en el Golfo de México, Thad Allen, analizará en Washington el impacto de la estrategia federal y los pasos que quedan por dar, al cumplirse cuatro meses de la explosión de la plataforma operada por British Petroleum (BP) que produjo la fuga.
Dos semanas después del éxito de la operación de taponado de la boca del pozo de crudo averiado tras la explosión, los equipos de BP tratan ahora de asegurarse de que la presión no se descontrole, un complejo proceso que les obligó a paralizar durante una semana el plan con el que pretendían clausurar también la base del depósito.
Allen, que en los últimos días se mantuvo reticente a señalar fechas límite para acabar los trabajos en el pozo, dijo que los ingenieros prevén lanzar la operación de sellado de la base en la semana del 7 de septiembre.
Para ello, los equipos esperan completar un análisis de la presión ambiental en el depósito y asegurarse, en los próximos días, de que no hay fugas, antes de reemplazar la válvula que regula la presión en el pozo.
Una vez concluida esa serie de procesos técnicos, los ingenieros de BP terminarán de excavar un pozo auxiliar que conectarán con la parte inferior del depósito para sellarlo definitivamente.
Cuatro meses después de producirse la explosión y posterior hundimiento de la plataforma petrolífera "Deepwater Horizon", que el 20 de abril pasado provocó la fuga, Allen se muestra confiado en que el final del peor desastre ecológico en la historia de EE.UU. se encuentra "muy cerca".