PARIS.- Francia defendió el martes su política de repatriar gitanos mientras crecían las críticas desde todo el espectro político y la policía demolía más campamentos ilegales.
El Gobierno del presidente Nicolas Sarkozy empezó el mes pasado a desmantelar unos 300 campamentos romaníes en una campaña antidelincuencia dirigida contra los inmigrantes, una iniciativa que la oposición ha calificado de maniobra política para apuntalar el respaldo conservador de cara a las elecciones presidenciales del 2012.
Más de 200 gitanos han sido repatriados a Rumania en los últimos días, pero la ofensiva, que llevó a que grupos defensores de derechos humanos y partidos de la oposición convocaran una protesta nacional para la próxima semana, también ha indignado a muchos en la derecha francesa.
"Es una política vergonzosa. Es una estrategia electoral. Esto no contribuirá en nada a la seguridad del pueblo francés", dijo el ex primer ministro Dominique de Villepin, un rival de Sarkozy que recientemente abandonó el partido gobernante UMP.
"Su objetivo es abrir una brecha entre la derecha y la izquierda y yo protesto porque la derecha francesa no es así", declaró.
Tanto el Frente Nacional de la extrema derecha como el opositor Partido Socialista han arremetido contra la medida como un gesto político y en los últimos días las críticas han aumentado desde la Iglesia.
Sin referirse directamente a Francia, el Papa Benedicto XVI instó el domingo en francés a los fieles a "aceptar la diversidad humana".
Algunos clérigos en Francia también expresaron preocupación, incluyendo un sacerdote en la ciudad de Lille, en el norte del país, que dijo que devolvería su medalla a la Orden del Mérito y que rezaba porque Sarkozy tuviera un ataque al corazón.