WELLINGTON.- Las autoridades de Nueva Zelanda extendieron ayer por una semana el estado de emergencia en el sur del país, decretado a raíz del fuerte sismo 7 grados en la escala de Richter registrado el sábado pasado.
Las fuertes réplicas que siguen sacudiendo a la isla también gatillaron la extensión de la medida.
En ese sentido, el sismo de magnitud 5,1 grados ocurrido ayer, incrementó los daños en las decenas de miles de viviendas e infraestructuras afectadas en la isla sur, especialmente en la ciudad de Christchurch, la segunda mayor del país con unos 380 mil habitantes.
El alcalde de la ciudad, Bob Parker, explicó que los daños causados por el terremoto son más graves de lo que se creía inicialmente en Christchurch, cuyo centro continúa acordonado por decenas de soldados.
"A medida que se descubre el desastre vamos viendo áreas mucho más afectadas de lo que pensábamos, de hecho, los daños son mucho mayores de lo que pensábamos", indicó.
Por su parte, la Comisión de Reclamaciones por el Terremoto calcula que los daños, sólo en viviendas, superarán los dos mil millones de dólares neozelandeses (unos 1.400 millones de dólares).
El terremoto de 7 grados ocurrió la madrugada del sábado 4 de septiembre a 28,4 kilómetros de profundidad.
En esa ocasión, una persona murió de un ataque al corazón y decenas resultaron heridas, dos de gravedad, a causa del movimiento telúrico que derrumbó fachadas enteras de edificios y fracturó el pavimento de las calles.
Cerca de 100 mil viviendas de la región de Canterbury fueron afectadas por el terremoto y el Gobierno declaró el toque de queda en Christchurch entre las 19:00 y las 7:00 horas para evitar el saqueo de comercios.
En Nueva Zelanda, que se asienta en la falla entre las placas tectónicas del Pacífico y Oceanía, se registran cerca de 14 mil sismos cada año, la gran mayoría de poca intensidad, aunque entre 100 y 150 tienen la suficiente fuerza cómo para ser percibidos.