SAO BERNARDO DO CAMPO.- La candidata presidencial oficialista de Brasil, Dilma Rousseff, terminó su campaña el sábado con un acto cargado de simbolismos en el bastión industrial que lanzó a la presidencia a su mentor, Luiz Inácio Lula da Silva.
Rousseff tiene grandes posibilidades de convertirse en la primera mujer presidenta del gigante latinoamericano cuando los brasileños voten el domingo, en gran parte gracias al enérgico apoyo de Lula y a su sorprendente popularidad, en alza en medio de una bonanza de la economía.
Lula y Rousseff, su ex jefa de Gabinete de 62 años, iban en la parte trasera de un auto rodeado de partidarios en el centro manufacturero de Sao Bernardo do Campo, en las afueras de Sao Paulo, donde el actual mandatario se hizo conocido como un combativo líder sindical.
Fue un final acorde a una campaña dominada por el ex trabajador metalúrgico de 64 años, pese a que su nombre no se encontrará en la papeleta por primera vez en un cuarto de siglo, ya que por ley no puede presentarse a un tercer mandato consecutivo.
Rousseff, una empleada pública cuyo fuerte liderazgo en los sondeos sobre su principal contendor, José Serra, ha sido amenazado por acusaciones de corrupción y una oleada de rumores en internet, atacó lo que catalogó de tácticas sucias de sus enemigos políticos.
"En esta campaña se han visto mentiras provenientes del mundo más bajo de la política, de quienes no tuvieron el coraje de aparecer en público", dijo a la prensa. "Pero la población es madura", agregó.
Los votantes en la cuarta democracia más poblada del mundo comenzarán a dirigirse a los centros de votación a las 8:00 de la mañana del domingo para elegir a sus candidatos al Congreso y gobernaciones estatales, además de su próximo presidente.