QUITO.- El Presidente, Sebastián Piñera, será el primero de los gobernantes sudamericanos en llegar a Quito para apoyar la consolidación democrática, luego de la sublevación policial del pasado 30 de septiembre en Ecuador.
La Cancillería ecuatoriana, que había informado que Piñera llegaría hoy a Quito, confirmó que lo hará mañana, en una visita de pocas horas que incluye una reunión con su homólogo Rafael Correa.
El mandatario ecuatoriano estuvo retenido por más de nueve horas el día de la revuelta en un hospital policial, bajo amenazas de muerte que se investigan.
El “intento de golpe de Estado” que denunció Correa generó una inmediata reacción de la comunidad internacional, particularmente de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur), que cerró filas contra todo intento desestabilizador de la democracia en la región.
La Unión, cuya presidencia pro témpore ocupa Ecuador, dejó claro que no tolerará ninguna ruptura democrática, como la sucedida en Honduras en junio de 2009 y advirtió de que ningún Gobierno inconstitucional será reconocido por los doce socios del bloque.
Por eso Piñera llegará a Quito con un mensaje de solidaridad y apoyo a Correa, a quien acompañará este lunes en el tradicional cambio de guardia en el Palacio presidencial de Carondelet, en el centro colonial de la capital.
A esa vistosa ceremonia, instituida por el actual Gobierno, también acudirá el premio Nobel de la Paz de 1980, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, y el presidente del Parlamento Andino, el peruano Wilbert Bendezú Carpio.
Piñera regresará a su país mañana mismo para asistir al rescate de 33 obreros atrapados durante varios meses en una mina San José, cuya operación de rescate podría efectuarse el miércoles.
Ese acontecimiento ha sido seguido de cerca por Correa, que en varias ocasiones ha expresado su solidaridad a los obreros y sus familias, así como al pueblo y Gobierno chilenos.