QUITO.- El Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, Antonio Arregui, denunció hoy "la polarización" y "crispación social" que a su juicio existe en el país e instó al Gobierno a escuchar "a todas las voces".
Arregui, que también es arzobispo de Guayaquil, destacó que Ecuador vive un ambiente de "inseguridad y violencia" fruto de la "crispación social" porque hay personas que sienten "insatisfechas sus necesidades básicas".
"Existe una polarización de opiniones", dijo Arregui, que afirmó que el diálogo es el "único camino de la verdad y la justicia", y la vía para construir "un mejor futuro que no sea de confrontación".
Sobre el levantamiento del 30 de septiembre, que el Gobierno calificó como un intento de golpe de Estado, el religioso apuntó que se trató de "un llamado de atención" para que se desarrolle "una democracia más participativa".
"Las personas no pueden votar sólo cuando hay elecciones o algunas encuestas, su opinión tiene que tener presencia, el Gobierno tiene que escuchar todas las voces", manifestó Arregui, aunque aclaró que la Iglesia católica no quiere entrar en "las luchas políticas".
En este sentido, añadió que una de las aspiraciones del Papa Benedicto XVI es favorecer una democracia participativa a la que las personas tengan acceso en "su vida diaria".
Asimismo, indicó que todas las instituciones públicas tienen parte de culpabilidad de la actual situación de polarización de opiniones.
"Por supuesto que el Estado tiene responsabilidad por ser un ente público, pero nosotros también", resaltó Arregui.
En un comunicado emitido el pasado jueves, los obispos católicos del país afirmaron que es injustificable el irrespeto a la democracia, en referencia a los hechos del 30 de septiembre, así como las agresiones que sufrió el Presidente, Rafael Correa, por parte de policías sublevados.
Remarcaron que es fundamental el "respeto de la institucionalidad democrática" por parte de "los ciudadanos y de los mismos Poderes del Estado".
"Ello permitirá superar una relación de confrontación y de violencia y promover, al mismo tiempo, una participación ciudadana crítica y responsable, sin clientelismos ni exclusiones", apuntaron los obispos.